Paseos
Pedaleo por el carril bici, pocas veces me subo a la acera. Miro a los coches en los pasos de cebra y me alegro cuando frenan. Paso satisfecho por las bandas horizontales y miro al frente. Las pocas cuestas que encuentro son suficientes para mantenerme en forma. Recuerdo los puertos que subí de joven y cómo me caía a veces al bajar. También recuerdo la bocina de un camión que sonó detrás de mí, bajando el barranco de Arás, ahí donde se quedó mi bisabuelo. Paseo sin calapiés, bidón o bomba, en circuitos en torno a la ciudad, sin prisas, con alguna pausa. Me alejo poco, como mucho a los pueblos de la comarca, por caminos o carreteras secundarias. Con mi bici de paseo me acerco a la piscina. La sujeto en los aparcamientos para evitar la moda de la sustracción de asientos. Espero que se canse el viento para volver a pedalear.
