Bosques
Me adentro por el bosque de mi infancia. Atrás queda el asfalto, seducción, color verde. Piso hierbajos, espinos, aparto hojarasca. Huyo de los pinchos, toco el pasado. Tardo en reconocer la fuente del niño que fui. Seca, sin grifo, restos de cemento. La canasta se suspende en el aire. Rozo la cuerda con dedos gráciles. La pista de tenis, alfombra de hojas y piñas. La red caída, pelotas sin bote. Vallas de óxido, recuerdos en chándal. Cerca queda la ermita, la dejo en el futuro. El pinar se ilumina en el presente. Una hoja en la mano, hierbas del recuerdo. Se adormece el niño que me acompaña. Los olores del pinar se pierden en la ciudad.
