NUDOS
Volar sería la solución. Encontrar las alas para crecer. Pero no hay alas. Sí, piernas. Dos piernas, la derecha y la izquierda, dos, una más otra: las dos piernas, que se mueven, que nos mueven. Pegadas al suelo, no atadas. Para saltar, bailar, caminar, correr, balancearse, agacharse. Volar, no. Volar es de pájaros, y de aviones. Conformarse con caminar. Caminar y pensar, y leer y soñar, no demasiado, soñar en libertad y vivir, vivir el día a día, cada momento. Respirar hondo y vivir. Sentirse bien, disfrutar del momento. Y reírse del mundo, de uno, sobre todo de uno mismo. Deshacer el nudo. Liberarse y respirar. Relajarse. Somos la vida, somos parte de la vida. No hay más. No es poco, es todo, es un privilegio. Disfrutar, vivir, relajarse y liberarse de prejuicios, de falsos pensamientos, de mitos, de ataduras, desatarse y caminar. El mundo empieza en el cuerpo, hay que vivirlo. Y respirar satisfecho.
