En Marte
En Marte no hay columpios. Se los llevaron los cobradores del frac. En Marte hay violines que suenan desafinados al amanecer. En Marte no hay amanecer. Sólo noches pedregosas donde las ondas se bifurcan en pantanos amarillos. En Marte no hay pantanos, ni submarinistas, sólo rompecabezas de madera. En Marte no hay árboles, ni sol, ni avenidas con semáforos. En Marte no hay guardias de tráfico, ni medidas de seguridad, ni ministro de interior. En Marte no hay gobierno porque el caos es el gobierno. En Marte la lluvia es irreal, el agua cae en un espejismo que suplanta a los marcianos, que invade mares sin agua. Las olas de Marte son una alucinación colectiva, singular, atípica y ejemplar. En Marte no hay semanas, ni días. En martes cuando pasa el lunes se enfrían los gases y en el fondo del armario una escopeta dispara la alarma, la llegada de un verano celestial, de un invierno glaciar, de una estación cósmica, de un permiso de residencia, de una estación de paso, intergaláctica, llevadera. En Marte los días son muy largos y la vida muy corta, como en todos los planetas.


marimar dijo
hola,´ me ha parecido poderosa la idea:en marte no hay gobierno porque el gobierno es el caos. Te animo a que juegues a hacer una imagen poética con ella, porque será tremenda; o con esa sencillez tan hermosa tan tremenda tan admirable, la conviertas en un verso.
marimar,,
10 Julio 2011 | 11:44 PM