Publicidad:
Terra
La Coctelera

liber, libro, libre

somos lo que leemos

21 Mayo 2011

Perico Fernández que estás en los cielos, J. L. Saldaña M. y O. Gómez M.

 

Del hospicio al ring, de Zaragoza a Bangkok, de la fama a una triste pensión. Del boxeo a la pintura, a dibujar cuadros naif, a pintar cuadros abstractos, coloristas, de grueso trazado de mano de boxeador, y pinceladas de toreros. Perico Fernández que estás en los cielos es un homenaje, un repaso poético a la carrera del héroe deportivo y zaragozano de los años 70, al púgil que a los niños del tardofranquismo nos aficionó al boxeo, nos mantuvo tensos y expectantes ante unas teles que transmitían escalofríos y sudor, y mucho calor: la puta calor. Perico subió a los altares en dos memorables combates en Roma en el 74 y Barcelona en el 75 proclamándose campeón mundial. Era la Zaragoza de Arrua, del  lobo Diarte, de los zaraguayos, del Plata, una ciudad sin tranvía ni Expo, con la estación del Portillo y un campeón mundial, de boxeo. Aún no había censurado Polanco el Boxeo, sólo conocíamos las mafias por las películas en blanco y negro y jurábamos que Perico era un campeón íntegro, nuestro ídolo, el campeón mundial. Un campeón efímero, con las costillas rotas, y la nariz, la nariz de boxeador. La fama dura poco y el recuerdo es un pájaro sin alas,  que no paga deudas ni vicios. Las putas, la coca, el alcohol, las noches sin final tiene un precio que no puede pagar un ex campeón. Perico Fernández que estás en los cielos, Perico Fernández que pinta y vende cuadros cuando el cierzo, la sordera y la culpa se lo permiten, que vaga por las calles de Zaragoza, que merecía un poemario en su honor, antes de cumplir los sesenta años, lejanos los tiempo que cantaba en los programas de Íñigo, que actuaba en los de Pedro Ruiz, lejanos los tiempos de Urtain, de Evangelista, de Cassius Clay. Perico mantiene la mirada perdida del niño que fue abandonado en el hospicio, que fue engañado por manager y otros especuladores, del niño grande que pasó veloz por la vida y por el ring, que quiso beberse la vida de un trago y la acidez de estómago le dejó un rictus de sorpresa sin protector dental, como al niño que mandan a la cama cuando la película acaba de empezar. Los tiempos en el cuadrilátero no coinciden con los paseos por Agustina de Aragón. Tantas horas en el gimnasio, con los calzones largos y los guantes rojos, han hecho de Perico un pintor silencioso, expresionista y meditativo, un hijo de la puta calor, un superviviente de exabruptos y golpes,  un romántico de la lucha, el último combatiente, un perdedor que sólo quiere comer a diario, y pintar y vender cuadros abstractos y de toreros, Pedro Fernández Castillejos, nuestro Perico Fernández.

servido por liber sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de liber

liber, libro, libre

ver perfil »
contacto »
Algo debe amarse mientras dure la vida, L. Cernuda. Es preciso embriagarse sin tregua: de vino, de poesía o de virtud, a vuestro gusto. Pero embriagaos, Ch. Baudelaire.

Fotos

liber todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera