La nieta del señor Linh, Philippe Claudel
La nieta no llora, se duerme pero no llora. No se mueve la nieta. Parpadea y abre la boca, pero no se mueve la niña. La criatura tiembla, pero no llora. El anciano canta y abraza a la niña, en un país que no huele, no huele a nada. La niña come poco y no habla, ni llora ni habla, como una muñeca. Frágil como una marioneta. Como el abuelo, lejos de su tierra, lejos, fantasmal. Muertos el hijo y la nuera, sólo le queda la nieta. Y la monotonía. En la diáspora, refugiado, sin palabras, sin olores. Lejos del pueblo, de la guerra, sin amigos. En el banco huele el humo. Los cigarros del señor gordo que le sonríe, que lo toca. Amigos sin palabras, hambrientos de cariño, desesperados. Sin pasado ni futuro, como una muñeca rota. Uno fuma y otro canta, se entienden, se necesitan. Los une la muerte. Uno ha matado, al otro lo han matado. La guerra, el fusil, la sangre, náuseas, vergüenza, culpa. El perdón, el abrazo, la muñeca rota. La ciudad es grande, la gente corre. Las prisas diarias, el descanso en fin de semana. El tiovivo, la noria de caballitos, los juegos de los niños. La nieta no juega, la muñeca está rota. Un médico, otro viaje, la separación, otra noche de pesadillas. Las batas blancas y las batas azules. Las batas azules de los enfermos y los pijamas. Lejos de la razón, encerrado por falta de amor, por amar a una muñeca. Sin la sonrisa del hombre gordo, en el silencio de los ancianos, en la prisión del olvido. El anciano huye, se precipita al vacío. Con la zapatilla rota, acuna a la nieta, arrastra un pie de animal herido. Se cae, se aferra a la nieta, a la muñeca que calla, en la ciudad hostil. El futuro se disfraza del señor que fuma. Un coche lo libera del sueño, lo atropella. En el país de los buenos días, en el país que los nombres no significan nada. Donde te preguntan los años: saber los años no sirve para nada. El señor Linh sonríe a su nieta, al hombre que le regala tabaco, y no entiende nada. Se burlan de un solitario que no entiende nada, que le habla a una muñeca que calla. La nieta del señor Linh.
