De árboles, osos y coches
Desaparecido el último oso del pirineo. Arden tres contenedores y dañan un árbol y un vehículo en Zaragoza. No sigo. No sigo leyendo. Estos son los titulares de la prensa aragonesa de hoy. Destrozos, desapariciones, daños. Daños a animales, vegetales y cosas. Las enumeraciones de seres animados y objetos inanimados causan desconcierto, tristeza. ¿Qué vale más: un oso, un árbol, un coche? El valor y el precio. Al margen de la edad y de la marca, el peso del tiempo reverbera en los ojos, en las ramas, en los cristales, se impone como juez. Palabras en el tiempo. No sigo. No sigo leyendo. Los periódicos nacen con fecha de caducidad. Al digitalizarse, son nubes de ceniza, no-lugares, espacios inasibles de noticias licuadas. El último grito de auxilio del oso pirenaico, el lamento del árbol caído, los cristales rotos: no son metáforas. Si sólo fueran metáforas seguiría leyendo, entre árboles osos y coches. No sigo. No sigo leyendo.
