Cambiar
Cambiar es ventilar la ropa y vestirse de gris. Abrir los cajones y perfumar la casa. Cambiar es romper las fotos y salpicar las vitrinas de nostalgia. Soplar al aire y enjuagar los verbos. Cambiar es vender las compras, suspirar, regalar tesoros a los piratas que heredan tus ruinas. Cambiar es un negocio a fondo perdido, una piscina vacía, el patio de luces de la infancia. Cambiar es jubilarse sin descuento. Cambiar es un gesto digno de valientes, de tullidos, una huida hacia delante. Cambiar es la aventura diaria, el viaje a lo desconocido, una salida ante el hastío, un ejercicio de dignidad. Cambiar es el silencio de los rebeldes, cambiar es el SOS que pedimos los desesperados.
