Aire Nuestro, Manuel Vilas
La televisión es la realidad. Manuel Vilas nos explica la realidad a través de los personajes de la televisión del siglo XX. Manuel Vilas es poeta. Conoce a los poetas de la Generación del 27 y los homenajea con irreverencia y burla. La desmitificación que practica Manuel Vilas bebe de Valle, de Buñuel y de Matrix. Hay demasiado Matrix en Aire nuestro, demasiada ciencia ficción. Me gustan las semblanzas de Cernuda, de Machado. El relato que más me gusta es el del trabajador del matadero de cerdos que va al psiquiatra. El rey de España pasea por las páginas de Aire Nuestro, como en Mañana en la batalla piensa en mí de Javier Marías. Las historias adquieren nueva realidad según su contexto. Algunos textos los conocía ya del blog de Manuel Vilas (y un cuento de Vivo o Muerto, Ed. Tropo) y me han gustado más todavía al leerlos insertados en esta parrilla televisiva. La omnipresencia de Elvis cansa un poco, pero compensa el desparpajo, la hilaridad que aporta el escritor jugando con los personajes, con la historia, con la realidad y el deseo. El cernudiano Vilas se desdobla en su novela, en este libro en deuda con D. Foster Wallace, con Bolaño y con la ciencia ficción. A Manuel Vilas le encantan los coches, es un fans de todos los coches, de todas las marcas y modelos, de la cultura pop, de la música rock, del sexo, de Fidel Castro y del comunismo, del poscomunismo, y del consumismo. Le hubiera gustado a Manuel Vilas comer arroz con bogavante en Santiago en los años 70, cuando no se comían en Galicia bogavantes. Le gusta a Manuel Vilas jugar con la historia y con el tiempo, también con el espacio, atribuir obras a escritores y cineastas que no les corresponden, y eso pone nerviosos a algunos críticos. Se divierte Manuel Vilas con sus ocurrencias, dejando volar su desbordante imaginación y jugando con un gran dominio del lenguaje, narrativo y poético. Abusa Manuel Vilas del terrorismo, su nihilismo le lleva a esconder bombas y pistolas por demasiadas páginas. Practica Manuel Vilas la autoficción, emparentado con la literatura afterpop, mutante, nocilla y así. Todo buen narrador esconde un gran poeta y las mejores páginas de Manuel Vilas siguen apareciendo en sus poemas en prosa, en Resurrección y en Calor, sobre todo en su poemario Resurrección, y en algunos textos desternillantes y excesivos de este televisivo Aire nuestro, de esta televisión futurista que, con Eliot, sabe que todo tiempo es irredimible. Aire nuestro opta por comprar el futuro y obsequiarnos con "fiestas apasionantes. Llenas de sexo y drogas, automóviles y esperanza".

lilian dijo
Copia Manuel Vilas las fotografías de los poemarios de Dolan Mor, el juego con las identidades y el cambio de sexo (Nabokov's Buttterflies y Los poemas colandos de Anny Bould, de Dolan Mor, son anteriores a España y a AireNuestro de Manuel Vilas).
Lilian
1 Enero 2010 | 09:41 AM