Erratas
Decía Kafka que escribir es desnudarse ante los fantasmas. Escribir también es desnudarse en público. La prenda que nunca querría enseñar un escritor es la errata. No hay libro sin errata. En el anterior texto sobre Cela escribí coplillas pero salió copillas. Aparte de la pereza, parece como que mejore el texto: de copillas y pareados. Un corrector de estilo, en su perfeccionismo, se propuso escribir y publicar un libro sin erratas. Sólo le salió una; cuando decía que dejaba a su mujer en la cama y salía de la habitación escribió: me fui de puntillas; el libro se publicó así: me fui de putillas. A veces no se sabe si es error tipográfico o lapsus freudiano. En el prólogo del Viaje a la Alcarria, Cela confiesa que el libro pasó por cuatro ediciones diferentes, cuatro libros diferentes, por motivos editoriales, estéticos, ajenos a lo literario. Indica que eso le sirvió como ejercicio de humildad, de reconocimiento de que una obra nunca está acabada, nunca es perfecta. En poesía es habitual que los poetas rescriban nuevas versiones en cada nueva edición. Decía Muñoz Molina que la felicidad y la perfección son supersticiones católicas que vienen del catecismo y de las canciones de la radio.
