¡Qué frío!
El frío es jodido, lo dice Messi a su llegada a Rusia. De Argentina a Rusia pasando por España. Viaje intercontinental en un martes blanco, o negro. Se fueron los centenarios. Se fue Francisco Ayala, cansado de los exilios, de la miel y del güisqui. Se fue Levi Strauss, cuando la antropología sigue de cenicienta de las ciencias, cuando el estructuralismo se adueña de nuestro pasado. Para comedias, las que nos legó López Vázquez. Aquí también llega el frío, sin comedia, por la trastienda del otoño. Y de Europa. Por fin seremos europeos, hasta los checos que han firmado el tratado de Lisboa. El sombrero de Pessoa siempre me ha parecido muy europeísta. En el primer martes de noviembre, también se arreglan los asuntos internos, los líos del patio del colegio del partido de la oposición. Como niños aplicados prometen no criticar más al jefe en público. Así dan gusto las clases. Karadzic no quiere ir a clase, ni al juicio. Necesita más tiempo para defenderse: a mayor acusación, mayor defensa. Hay días que las noticias dan para mucho. Hay martes muy noticiables. Otro tribunal europeo rechaza los crucifijos. En Italia hay muchos crucifijos. En Roma algunos rezarán hoy ante el partido del Real Madrid. En Rusia, mucho frío.
