Resurrección
Me inquietan las imágenes turbadoras. Dice el poeta que caminamos hacia la oscuridad de la luz. Prefiero asirme a la belleza. A la efímera belleza que reconcilia con la vida. Hallo el elixir purificador en unas sonrisas: la magia de lo indecible. El fulgor de las palabras, la calidez de unas voces cómplices, el arrullo que me abriga. En un día nublado de otoño no siento ni frío ni calor. Desterrado el limbo, queda el purgatorio como espacio de transición, esfera cristalina que mana salud. Bajo los portales evito las sombras, el olvido del infierno, la luz cegadora. En los días impares un viento irisado oculta el sol.
