Diecisiete mil
Ayer leía que un escritor recordaba que se había cerrado un Club porque en él se vendían telas. Vender telas ilegalmente sí era y es delito. Hoy leo la noticia de un Club de alterne que se ha clausurado porque en él había una peluquería oculta. Una peluquería ilegal. Y ya sabemos que fue detenido Al Capone por delito fiscal, sólo por delito fiscal. Estos días oímos hablar del “puto pendrive, macho”, si no fuera por el “puto pendrive”, el correas y el bigote estarían tranquilos (caso Gürtel lo llaman). En el secreto de sus ojos, la pasión por el fútbol es lo que delata al asesino, es la pasión por el fútbol el talón de Aquiles de más de 12 cartas escritas por el asesino a su mamá. Las mamás siempre están a la sombra, pero siempre están ahí, siempre he pensado que los mejores detectives son las madres. Cuando aparecieron los periodistas en la puerta del piso de la madre de Luis Roldán, ésta sólo declaró, mi hijo siempre ha sido un buen chico. El mundo está lleno de buenos chicos. Los del pendrive ocupan más de 17.ooo folios. Diecisiete mil folios, de momento, cuando se levante el secreto de sumario aparecerán otros 50.000, cincuenta mil folios más. El presidente de entrada decía: indiferencia. Ahora parece resoplar, como otros dirigentes populares, nosotros no hemos salido, mi nombre no aparece en el listado, mi nombre no aparece en los 17.000 folios. En secreto alguien sentirá decepción, ¿por qué a mí no me regalaron nada? Decepción compensada por la tranquilidad, menos mal que no me regalaron nada. Aparecer en una lista, por muy blanca que parezca, es aparecer en una lista negra: el blanco no existe. Bolsos, trajes, relojes, anchoas, coches, pisos, viajes, dinero negro, fotos, pendrives, caricias, amenazas, besos, promesas, fiestas, bodas, jueces, te quiero un huevo. Algo huele a podrido, en un mundo desquiciado, decía el gran poeta. Nuevos tiempos, viejos hábitos. El bienestar crea una conciencia de incomodidad. Jamás leeré una novela de diecisiete mil folios.
