Pobre Peter Pan

Agujerea mi estómago y bebe de él, Peter Pan, hijo mío, bebe de mí. Sálvame, Peter Pan. Acudo a ti indefenso, cómplice, sucio. Dame tu mano y ampárame. Padezco sed, desengaños, hambre. Me tiemblan los dedos, me huele el aliento, me salen granos por cada injusticia. Temblores, sudores, miedos. Frío en la planta de los píes, fobias, tumores, hartazgos. Vuelvo a ti flaco y sin aliento, desesperado, con la desilusión de las pérdidas, de haberlo probado todo, con la desgana de una mala digestión, empachado, vacío. Sálvame, Peter Pan, sáciame. Contágiame de ti. Me llamaré Peter Pan. Llamadme Peter Pan. Venid a mí. Acercaos a mí los desheredados, os protegeré, miserables como yo. Como yo que me llamo Peter Pan. Cortadme la cabeza y caminar junto a mí. Cabalguemos solos, dichosos, huérfanos, sin brazos. Famélicos, virtuosos, pecadores. Toma mi muñeca, sube a mi caballo de cartón, comparte mi orfandad, Peter Pan. Devuélveme mis alas, pequeño Peter Pan. Pobre Peter Pan.
