Mi táctica es quererte

En "La noche de los feos" una pareja de solitarios se encuentra a la salida del cine. Son dos perdedores, un hombre y una mujer que por fin van a tener su día, su noche mágica. Hay respeto y cercanía en el narrador, complicidad con los seres menos afortunados, sin caer en lo cursi. Benedetti navegaba por la cuerda floja del lirismo, de la ternura. Es ternura lo que más transmiten sus cuentos, sus poemas, sus novelas. Y soledad. Dijo que la infancia es la primera soledad. Mario Benedetti sabía de desarraigos, de nomadismo, de viajes sin billete de vuelta, y de nostalgia. Un tamiz de nostalgia baña sus palabras, sus versos, siempre entre la melancolía y la ironía. Siempre al borde del precipicio, entre la lágrima y la sonrisa, aquí cerca, mirándonos a los ojos, desde una mirada diáfana, limpia, sincera. La voz de un hombre que nos trasmite: la poesía es fácil. Su éxito radica en traducir al lenguaje corriente los enigmas del alma. Contar con sencillez lo que pasa en la calle, como sus maestros, como Machado, Kafka, Pessoa, Neruda o Kavafis. Acercar la literatura a la vida. "Mi táctica es quererte, mi estrategia que algún día me necesites". Hablaba al corazón, disparando versos con la dulzura de la sinceridad. En "La tregua", su gran novela, un hombre escribe el diario de su vida y al escribirlo se va reencontrando, buscándose, caminando por las calles de Montevideo, con la dignidad que Benedetti nos habla del amor, de la muerte, de la justicia, de las pequeñas cosas, de las cosas importantes. En sus Cuentos de oficina ponía a andar a las clases medias, a los hombres y mujeres que con gabardina o con bolso se dirigían a las oficinas uruguayas en los años cincuenta y ahí soñaban, amaban y sufrían, viviendo con intensidad el hastío de lo cotidiano. Sin elevar la voz, con la fuerza de sus verdades, se ha ganado Benedetti el reconocimiento unánime, el aplauso de todos, convertido en la conciencia social, en el foco que nos acerca a la bondad. Desde sus dudas, desde su timidez, nos dijo: "aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios". De la mano de la duda nos allanó el camino, nos acercó con sencillez a los buenos sentimientos, nos enseñó a ser mejores.
