En singular
La RAE lo define así: inquietud, pesar interno que queda después de ejecutada una mala acción. En singular, como si fueran por libre. Qué fácil. Se quedarán tranquilos, los académicos. ¿Una mala acción? Qué será eso. Para mí que van en manada, son un grupo organizado, una secta, una camada de ratones. Roedores sin escrúpulos que pasean por nuestro cerebro como okupas. Una plaga. Dicen, los académicos, una mala acción. Hay acciones, y hay omisiones. Inquietud y pesar sí. Eso me gusta, no me gusta pero esta bien definido. Inquieto, apesadumbrado, dolido, molesto, algo más que molesto, insatisfecho, descontento con uno mismo. Son primos hermanos de la culpabilidad, del arrepentimiento, de la irresponsabilidad. Un ronroneo siniestro que te persigue por las calles, que se instala en tu piel, que no desaparece por mucho que frotes. Hay jabones dermatológicos que curan los eczemas, que al ducharte te dejan limpio y perfumado. Ahuyentan por un tiempo los malos olores, purifican el cuerpo, te dejan una sensación de frescor, te liberan. Me compré una crema para los remordimientos. La farmacéutica era reacia a venderla sin receta. Me dijo que es un tratamiento muy delicado, que hay que aplicarlo con esmero, sobre las malas acciones. Las malas acciones, coincidió con los académicos. Como había muchos clientes, me la dio sin receta. Me canso de leer los prospectos, hace años que desistí, crean incomodidad, inquietud y pesar, como el remordimiento que definen los académicos. Me apliqué la crema con fricción, como al lavar con un estropajo una olla socarrada. Los roedores se replegaban, en retaguardia, a la defensiva, huyeron despavoridos, dejando señales de haber perdido la batalla pero dispuestos a emprender otras. La inquietud, el pesar interno (no va a ser externo) desaparecía, se elevaba mi estado de ánimo a fuerza de frotar. Las malas acciones, como en el confesionario, quedaban absueltas. Era un goce contemplar la resurrección del espíritu, cómo un energía vivificadora emergía de mí (de mi interior, sí). Reconforta la acción de los buenos productos, de las buenas acciones, la acción y el efecto. Ayer volví a la farmacia. No quedan cremas, no venden ya productos para el remordimiento. Lo dijo en singular, como los académicos.
