Un guiño
Un saludo, un guiño, el roce de sus manos, la complicidad que rompe un vaso. Nada. Con el traje de la indiferencia me ha respondido. En algo nos parecemos. Tan cerca...tanto tiempo. Quería cortarme con sus cristales y he nadado sin agua. Tengo sed. Soy un náufrago de tierra baldía. Cada día me da más miedo el agua. No me atrevo a sangrar de dicha, me desmayo en las fuentes cristalinas. Dijo adiós, sin mojarme sus palabras. Me contagió la enfermedad de la piel y se curaron sus manos. Las mías se agrietan de recuerdos.
