Todo pasa y todo queda

Todo pasa y todo queda. Las costumbres cambian. ¿Hoy es machista Freud?, ¿misógino Nietzsche?, ¿y el poeta enterrado en Coulliure? Quizá hoy escribiera poemas desde una celda. Dijo que el hombre sólo es rico en hipocresía. Las abejas y las moscas, golosas y revoltosas, le romperían la monotonía. La monotonía de una tarde parda y fría de invierno. Monotonía de lluvia tras los cristales. Se llevaban 19 años: ella cumplió 13 años y él 32. Se llamaba Leonor, la sobrina de los dueños de la pensión, él Antonio. ¿Amaba Leonor a Antonio? Caminaron bajo un olmo viejo, hendido por el rayo, a orillas del Duero, en la tierra de Soria, árida y fría. Él sevillano, el más castellano de los sevillanos, escribió: caminante, se hace camino al andar. En una España de charanga y pandereta los estudiantes le dieron una cencerrada el día de la boda en la iglesia de la Mayor. Por la diferencia social más que por la de edad. Soñando caminos de la tarde, una tarde parda y fría de invierno. En 1909 se casaban las niñas con los adultos (hoy se casan señoras con ancianos). Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído. Ella enferma y él espera, también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. Ella muere y la despedida es corta, la ausencia larga. Nunca persiguió la gloria, ni dejar en la memoria los amoríos de ayer, si fueron alguna vez. Todo pasa y todo queda. Aparece Pilar Valderrama, él la menciona como Guiomar (nombre de la mujer de Jorge Manrique). Estaba casada, Guiomar. ¿Amor, amor platónico? Mírame en ti castigado: reo de haberte creado, ya no te puedo olvidar. Tu carne rosa y morena, súbitamente, Guiomar. La lejanía es de limón y violeta, verde el campo todavía. ¡Sólo tu figura, como una centella blanca, en mi noche oscura! Pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Ahora Carmen Posadas publica un libro infantil titulado: Mi primer libro sobre Machado, donde le da voz a Leonor, a la niña que amó el poeta.
