Publicidad:
La Coctelera

liber, libro, libre

somos lo que leemos

3 Marzo 2009

Llamadas peligrosas

 Por favor, absteneros de marcar más este número. Os lo repito: no volváis a marcar este número. Es por vuestro bien, gracias. Y colgué. Tuve ganas de llamar de nuevo pero ¿qué iba a hacer? ¿Abstenerme de llamar como me decía el contestador? desde una voz fría, segura, asexual. No reconocí su voz, lo confieso, o no quise reconocerla. Así que me cobijé en la duda, en una duda razonable: probablemente me habría equivocado al marcar. Con que hubiera variado un número, un dígito, ya no sería él, ya hablaríamos de un desconocido, ajeno a mí, a nosotros. En el fondo sospechaba que sí, que era él. Hay personas a las que les atribuimos un halo de misterio, una condición especial, que nos lleva a esperar de ellos salidas originales, absurdas hasta en las situaciones más nimias. Siempre tuvo un rasgo de descaro, una necesidad de llamar la atención. De creerse más importante, el más importante, el centro del sistema solar aun en los día nublados. Y volví a marcar su número. La respuesta me molestó. Te dije que no marcaras más, por favor. Este por favor es lo que más me irritó. Tenía elegancia, sí, cuanto más borde se ponía más elegante era. ¿Cómo conseguiría cambiar el mensaje ante una llamada repetida? A la primera lo de la abstención, y a la segunda que no marcara más. Qué estilo. Y de informática o de electrónica él no sabe nada: cero. Ni poner el microondas. Así que alguien le ayudó con los juegos del contestador, con los mensajitos seductores e impertinentes. No volvería a llamarlo más. No quería llamarlo más. Un poco de morbo sí, de curiosidad, pero llamar por tercera vez sería... un acto de dependencia, una adición, un capricho. Y fue mi ruina. A la tercera: tengo intervenido el aparato por orden judicial: quedas arrestada como cómplice. Y se me cayó el aparato de las manos. ¿Por qué no se me ocurriría marcar desde otro número? Cambiar de aparato, llamar desde una cabina, no sé, llamadas ocultas, cualquier cosa menos convertirme en cómplice. En cómplice de qué, si hace tiempo que no sé de él, si yo sólo era su empleada, su asistenta, quien le lavaba los calzoncillos, yo sólo quería reclamarle lo que me debe. Lo que me debía.  

servido por liber sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de liber

liber, libro, libre

ver perfil »
contacto »
"Se miente más de la cuenta por falta de fantasía. También la verdad se inventa" (Machado). "La poesía es algo que anda por las calles" (García Lorca). "No hay libros morales o inmorales. Sólo existen libros bien o mal escritos" (O. Wilde).

Fotos

liber todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera