El país del miedo, Isaac Rosa

Recuerdo que mi primer escrito fallido fue un intento de abordar en la adolescencia el tema del miedo. Me sigue pareciendo un tema inexcusable e inabarcable. Seix Barral no piensa igual y nos vende todo un tratado sobre el miedo, sobre los miedos, ¿Qué te asusta?, dice la carátula del libro. Quizá en este afán ensayístico radique el problema del libro de Isaac Rosa. En El vano ayer nos deslumbró con una novela compleja sobre el franquismo. En esta ha arriesgado menos formalmente, narrando linealmente una historia desde la tercera persona omnisciente intercalando dos planos, como en esa enorme obra que es La tía Julia y el escribidor de M. Vargas Llosa. Aquí se suceden una escenas muy cinematográficas intercaladas por la descripción detalla del paisaje del miedo, de los tipos de miedos, de las causas, de las formas, de todos los miedos posibles. Este informe del miedo, esta radiografía a modo de ensayo ocupa la mitad de la obra y uno duda si realmente es necesario. Sí aporta ese clima tenebroso, oscuro, claustrofóbico propio de los relatos de terror, pero ¿era necesario incluir toda esa documentación en la novela? La otra parte, la novela en sí, cuenta el acoso al que se ve sometido un joven (12, 13, 14 años, que en el libro es el niño). Pronto el acoso se traslada a su padre (ya no cuento más de la trama). El personaje del acosador me parece el más logrado, el mejor caracterizado, con esa parsimonia y seguridad con la que se aproxima a sus víctimas para ganar su confianza: el malo de la peli. El protagonista, el padre, creo que cojea. Algo estereotipado, representa a un padre apocado de clase media-alta, universitario, progresista, pequeño burgués, idealista, con una mujer con más personalidad que él. Es decir, se refleja al hombre que quiere y no puede, una caricatura del hombre, la crisis del varón pero sin la sutileza y riqueza de Las partículas elementales de M. Houellebecq. Ya digo, mitad obra es novela y mitad ensayo. El final, con la aparición del cuñado, precipita esta caída del personaje al infierno de su mediocridad. Isaac Rosa escribió un gran libro que es El vano ayer.
