Física/química

Te quedas ensimismado ante la cisterna. Tiras de la cadena y ves cómo cae el agua. Se forma un remolino y una fuerza descomunal te atrae. Tienes que bajar la tapa porque te arrastra hacia las cloacas. O contemplar cómo hierve el agua en la olla. Cómo saltan las burbujas. El crepitar del aceite en la sartén. Mirar las telas de araña. Los fenómenos físicos ejercen una atracción especial. El vibrar de una valla cerca de la estación de tren. O el susurro del viento. Ver la laboriosidad de las hormigas (sin sindicatos ni jubilación). El caer de la lluvia, cargada de melancolía. En la escuela estudiabas juntas la física y la química. Al venir en el mismo libro no terminas de diferenciarlas. Luego, aunque te creas de ciencias, se entremezclan las palabras. Se resbalan como las pastillas de jabón. Los rayos y truenos, la caldera de gas, los alimentos que se deterioran con el tiempo. Las letras y las ciencias. Hay una serie juvenil que se llama Física o química. Te interesa más la conjunción que la disyunción. Es más fácil sumar que restar. De la física a la química. Ves que también existe la Química física. El orden de los factores también importa.
