Siete

El siete es un número mágico. Si me preguntan cuántos pantalones tengo, no lo sé. ¿Cuento el del chándal?, ¿el del pijama?, ¿el otro desgastado que no me decido a tirar? Quizá llegue a siete. MacCain no sabía cuántas casas tiene. El candidato republicano, el probable presidente de los EE.UU., el futuro líder del imperio. MacCain ha tenido que recontar sus viviendas. No entran trasteros, locales, casetas. Sólo casas, esas casas americanas con jardín, con escaleras en la entrada, con mosquitera, con columnas, con microondas, tostadoras y muchos televisores. Son siete casas. El próximo hombre más poderoso de la Tierra posee siete casas. No digo siete días, ni siete enanitos, ni siete novias, ni siete pecados, ni siete notas, ni siete colores; sí siete casas. Contémoslas: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Siete más una: la Casa Blanca. Siete casas. MacCain, blanco, septuagenario, con certificado médico en regla, senador, ex combatiente en Vietnam, sólo tiene siete casas. Un número mágico, el siete. Y poderoso.
