Nosotros, los extranjeros
Me pregunta una monja si tengo calor. Le digo que sí, que vengo con el calor en el cuerpo. Y en el coche. En Santander no hace calor, me dice. El mar está morado, pero tranquilo. Se ve muy pacífico hoy el Cantábrico. Es como el Mediterráneo, pero más bravo, más abierto. La humedad se pega al sudor y caminas por el Sardinero un poco aletargado, sonámbulo (esto de escribir en un ciber sin el corrector del word tiene sus riesgos, ortográficos). El ciber es el de la UIMP. Un niño pregunta si en el palacio de la Magdalena vive la reina. La madre le dice que sí. El padre sonríe. No tengo tiques para la cena, las monjitas no me han dado tiques. Supongo que me darán de cenar. Aunque no vea a la reina. En las Universidades de verano hya mucho extranjero. En realidad los extranjeros somos quienes no sabemos idiomas. Los extranjeros somos los que no sabemos inglés. La señora de la recepción dice que por señas todos nos entendemos. Algunos ni por señas. Mañana escucharé a Antonio Gamoneda. El lenguaje internacional de la poesía. Empieza a fallar el ordenador. Me refugiaré en la poesía. En la poesía de la universidad internacional.

