Realidad y ficción

La ignorancia nos salva del aburrimiento. Me está gustando “No ficción” de Vicente Verdú. No sé si es novela o no, ¿qué importa? V. Verdú y Juan Goytisolo son defensores de la nueva narrativa (¿joven?). Defienden a la generación nocilla, a la novela que ya no es novela, que es fragmentaria, ¿alguna vez ha dejado de estar en crisis la novela? La ficción, decía Nabokov, surge el día que alguien llega a la cueva gritando que viene el lobo, y no venía el lobo. Surge de la invención de la mentira. Picasso dijo que el arte se nutre de mentiras más o menos convincentes. Supongo que yo hubiera sido uno de los miles de incautos que huyeron corriendo ante el simulacro radiofónico de O. Welles de “La guerra de los mundos”. ¡Que nos invaden los marcianos!, ¡que viene el lobo!, ¡que hay fuego! Lo primero es correr, luego pensar. Decía J. Semprún que la curiosidad le salvó de los campos de concentración. Sin curiosidad también nos aburriríamos más. Me las doy de escéptico, pero me creo todo lo que oigo. Siempre he tragado ante las trampas de la publicidad. Creo más en Don Quijote que en Cervantes. Me creía el blog de Hernan Casciari “Yo y mi garrote”. Seguro que también me hubiera creído el de “más respeto, que soy tu madre” o “el diario de Letizia Ortiz”. Sospecho que detrás de “mi madre es idiota” también puede estar H. Casciari. Me da igual. Tampoco sabía que había un actor detrás de Chikilicuatre. Pensar que hay personas tan prototípicas como
