Hojas marchitas

El fracaso es como las hojas amarillas, que se caen. Las pisas y crujen: con un sonido de fruta madura. Con el sabor de los platos elaborados, de cuando untas el pan hasta sacarles brillo. Hay un instante, sólo un instante, en que estás arriba, allá arriba, en la cuerda floja. Te crees sublime, muy seguro. Pero llega un tropiezo, un simple resbalón, no sabes bien cómo y porqué, y te caes. Te desinflas, pierdes las fuerzas, las ilusiones, y la caída es libre, directa, inexorable. No hay vuelta atrás: las hojas caen, las puedes pisar o no, pero no volverán al árbol. Jamás volverán al árbol, esas hojas marchitas que descendieron como tú, pobre mortal.
