Barro en los zapatos

Estaba citada a las seis. Aún quedan cinco minutos. Qué calor hace es esta sala. A ver estas revistas.
Lo que me importa es centrarme. Tener un tiempo para reflexionar, para plantear el caso, nuestro caso. Explicarle con claridad al especialista el problema. Qué fuerte suena esto del problema, pero sí, si estoy aquí por algo será, nada es gratuito, todos somos responsables y patatín patatán…
Quedan tres minutos. Todavía una eternidad. Mira esa cómo se mira al espejo, se pensará que estamos aquí en la estheticien. Y el otro, se limpia los zapatos, cómo se quita el barro. Que importará eso aquí, en esta consulta. La verdad que la lluvia a todos nos trastoca, nos incomoda, moja no solo la ropa…
Si son puntuales me tienen que llamar ya. Cómo se lo cuento, en pocas palabras, breve y claro, así, directa, sin subterfugios, sin circunloquios, directa al grano: Mire usted, doctor, o doctora, lo mío, mi problema, el problema de mi familia, se refiere a mi hija la mayor, y a mi marido, sí mi marido, de momento, claro, qué lío…
–Pase, por favor.
–¿Yo?, no gracias, me tengo que ir, volveré otro día, cuando tenga las cosas más claras. Adiós.
