FUE ELLA QUIEN ME PIDIÓ FUEGO

Me pidió un cigarro. Fue ella quien me pidió el cigarro. Se acercó a mí muy sonriente. También me pidió fuego. Y siguió sonriendo. Y me dijo gracias, muchas gracias. Hacía tanto viento que se apagaba el mechero. Yo la protegí con los brazos. No se veía nada. Nos arrimamos al portal, y no se veía nada. Ella se acercaba más. Y no se encendía el cigarro, ni el mechero. Y me rozaba con su brazo. Ponía su mano cerca de mí. Sentía que todo su cuerpo me tocaba. Y ponía su cara para que yo la tocara, para que le encendiera el dichoso cigarro. Si no fuera fumador no habría pasado nada. Pero dejó que yo me acercara más. Y creo que al principio seguía sonriendo.
Estaba muy oscuro.
Yo no sabía que tenía trece años.
