Nocilla dream, A. Fernández Mallo

Conocí a un físico joven que apostaba en internet sobre quién iba a morir próximamente. Por desgracia, se estrelló con un árbol.
Me lo ha recordado esta novela, nívola o pos-novela del poeta y físico Agustín Fernández Mallo (Coruña, 1966). Donde también los personajes apuestan sobre muertes en internet, hay una pintora con muchos cuadros donde sólo aparece un árbol, donde se divaga sobre el espacio, el tiempo, los lugares, los no-lugares, la velocidad, la luz. En fin, filosofía para científicos.
Suena de fondo Bob Dylan con Pat Garrett and Billy The Kid y Siniestro Total con Nocilla que merendilla! Y el lector simular que hace zaping en la tele o en el ordenador: como leer un blog. Aunque se nos recuerda que todos los formatos cibernéticos actuales quedarán obsoletos dentro de 50 años y sólo perdurará la letra impresa, el tradicional formato libro. En el fondo hay una apuesta por el software frente al hardware, como si al escribir (o al leer) el lenguaje sea más un problema que una herramienta. Y este es uno de los pocos postulados de la llamada Generación nocilla (Jorge Carrión, Manuel Vilas, Eloy Fernández-Porta o Vicente Luis Mora), nombre que surge a raíz de la publicación en 2006 de esta novela. Obra atrevida, fragmentaria, alocada, irreverente, irregular, que apuesta por la conjunción entre poesía y ciencia.
En Nocilla dream, a lo largo de más de 100 capítulos, episodios de una página, distintos personajes pasean por desiertos americanos y alguno español. Como en un road movie cinematográfico, vemos la sombra de Borges, de Witgenstein, de W.Wenders, en una estructura en red.
Alcantarillas, un árbol, zapatos, puticlubs, el surf, los isótropos, el Che redivido, C. Colón, seres solitarios, citas científicas, críticas al turismo masificado, aceptación de la realidad virtual como una realidad más, se dan en esta obra que bebe en la nueva narrativa norteamericana, a modo de docu-ficción, de novela coral, que se ha convertido en menos de un año en algo más que un experimento: en el paradigma de la nueva narrativa española.
Asusta cuando dice A. Fernández Mallo que escribir es haber muerto, el escritor narra desde el mundo de los muertos.
Nocilla dream o sueños de nocilla. A mi amigo el físico, alocado y genial, le habría gustado releer esta obra en unos años, con La casa de la pradera al fondo, tomando un cola-cao y con un bocadillo (¿o bocata?) de nocilla.


Johnny Lomax dijo
Buena recomendación, Lobo Estepario.
18 Agosto 2007 | 01:12 AM