El mentiroso, Henry James

¿Quién no ha conocido a un mentiroso compulsivo? Uno de los personajes de esta breve novela de Henry James responde a este prototipo. Un coronel felizmente casado que es famoso, y tolerado dentro de su círculo, por sus imaginativas y desproporcionadas invenciones. Quizá subyace un complejo de inferioridad, pero el autor no entra en esa búsqueda.
Sí, en cambio, se preocupa de crear otro personaje paralelo, un pintor que mitifica a la mujer del coronel. En esta idealización, su pensamiento enamoradizo también transita alejado de la realidad. Y entre ellos, la mujer que cierra el triángulo.
El narrador sigue al personaje del pintor, lo que inevitablemente evoca al lector a El retrato de Dorian Gray (1891) de Oscar Wilde. Las dos novelas giran en torno a un cuadro, y lo que éste pueda simbolizar, y son destruidos obsesivamente.
El mentiroso (1888) de Henry James bien puede entenderse como un antecedente de su gran novela Otra vuelta de tuerca (1898) (que inspiróa Los otros de A. Amenábar). Está presente el tema de los dobles, de las repeticiones, de la identidad, de la percepción, todas las preocupaciones del autor anglo-amenricano. No va tan lejos como en Otra vuelta de tuerca en la que el lector ya no sabe al final con qué verdad quedarse, qué es la realidad y qué no. En fin, juegos de perspectiva, mezclas de ficción y realidad dentro de la propia ficción, metarrealidades… que los críticos acabarían llamando novela objetiva psicológica. Y los lectores saboreamos como un buen ejercicio literario.

raul lilloy dijo
Conocí a un mentiroso, manipulador, hipócrita, palabras todas que alcanzan a definirlo pero no del todo; lo conoci en cuevas del almanzora, un pueblo pastoril, que todavia conserva algo de quijotezco y de gente ingenua, lo que para este personaje ha sido la primer materia prima para sus engaños y timos.
21 Mayo 2007 | 12:43 PM