Una letra femenina azul pálido, Franz Werfel

Tras el sugerente título de Una letra femenina azul pálido, surge la pluma del escritor centroeuropeo Franz Werfel (1890-1945). Como S. Zweig, como T. Mann, o S. Marai estamos ante una prosa contenida, un ritmo narrativo deliberadamente lento, frenado; un tempo propio, que piano, piano, sin prisa y sin pausa, va desgajando las novedades que nos depara página a página. El mérito reside en saber dosificar la información.
La historia responde a los misterios que un alto funcionario va descubriendo sobre su propio pasado, a partir de la lectura de una carta, de esa letra femenina azul pálido. Estos misterios son datos precisos y relevantes, que podrían cambiar su vida, y le llevan a reflexionar sobre su condición de marido, amante, ciudadano, adulto, triunfador, y cuantos roles asume en la sociedad. En la sociedad de la Viena de 1936, que procede del glamour aristocrático pasado y bajo la sombra del imperio alemán.
Esta breve novela, escrita en tercera persona, deja que el protagonista nos cuente sus inquietudes y tribulaciones por lo que se cambia sutilmente a la primera persona para dejar oír a esa voz interior por la que el personaje masculino, Leónidas,se interroga y nos interroga. Son casi veinticuatro horas en la vida de un señor acomodado, un jefe de sección del ministro (algo así como un Director General actual), que tambalea en su seguridad, como si navegara por aguas turbulentas.
El lector no tiene claro si desea que esa marejada se le pase, o si al contrario, piensa que no le vendría nada mal un buen chapuzón para movilizar sentimientos anquilosados. Sentimientos y emociones que en el pasado adormeciera una letra femenina azul pálido.
