BABEL, A. González Iñárritu

Tras “Amores perros” y “21 gramos”, A.González Iñárritu en la dirección y G.Arriaga en el guión, realizan Babel, menos ambiciosa y más conseguida en lo formal, y más pretenciosa porsu simbolismo.
El título ya lo dice casi todo: Babel. La metáfora bíblica sirve en este caso para representar las ventajas y los inconvenientes de la globalización.
Las migraciones y las fronteras se repiten a lo largo de la película, mostrando lo fácil que es salir de EEUU y lo difícil que puede resultar volver. O cómo los turistas occidentales viajan confortablemente por Marruecos pero cuando salen del autobús no se fían ni de su sombra.
Es hermosa la relación entre los dos hermanos pastores (se supone que menores de 16 años sin contrato de trabajo). Y visualmente, el efectismo, la gran traca, la dedica esta película a mostrarnos el colorido del Japón actual, con sus jóvenes occidentalizados (accidentalizados me dice el Word) y a la última en las nuevas tecnologías (y en suicidios).
En el nexo narrativo, está menos justificada esta parte nipona, pero por aquello del “efecto mariposa”, de las casualidades que devienen en causalidades (a lo P. Auster) , pero lo perdonamos porque son imágenes y escenas muy atrayentes.
142 minutos para una película que nos muestra un drama contemporáneo mediante varias historias entrecruzadas, que por supuesto darían para mucho más, pues nos gustaría saber más de sus personajes. De esos niños: los marroquíes y los japoneses; los americanos han salidos rubitos y más sosos, más de postal.
Viaje por Marruecos, Túnez, México, EEUU y Japón, con Brad Pitt y otros, para seguir las huellas de un rifle (letal como todas las armas) que une unos relatos cortos que por separado ya tienen suficiente fuerza.
