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La Coctelera

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3 Enero 2007

Una alfombra blanca


Me despertaron las voces de mis hermanos. Se apelotonaban ante la ventana. Me levanté legañoso y miré: una alfombra blanca cubría el jardín. ¡Qué guay! Quise bajar a la calle a pisarla, aunque fuera en zapatillas. Me retuvo mamá:
− No, con esos zapatos no. Ponte las botas de agua, Andresito.
Desayuné de pie, atragantándome con el cola-cao; en un segundo me lo quise beber. Y las galletas, bah, no era momento de galletas. Casi tiro el mantel de las prisas, o de los nervios. Me escapé sin lavar los dientes, sin peinarme, así, tal como estaba, risueño y emocionado.
Pisé la nieve con respeto, como cuando aplastas la nata con la cucharilla, que pierde la forma, y ya no queda igual. Pero había que pisarla, y saltar, y correr. Me entraban ganas de revolcarme por su manto, pero estaba muy fría. Hacía mucho frío.
Me puse los guantes y cuando me di cuenta ya me habían tirado una bola. Conque tocaba amasarla entre las manos y disparar. Disparar rápido y fuerte. Y reírse si le dabas a alguno, o a alguna. Rosa no salió a jugar. Mejor, me parecía tan delicada como la nieve. Así la imaginaba yo.
Decidimos hacer un muñeco. El mejor muñeco del barrio. Juanito quiso dirigir la operación, pero nadie le hizo caso.
Sin querer fuimos apelotonando la nieve y ya teníamos el cuerpo. Faltaba la cabeza. Y la nariz. Alguien habló de una zanahoria, porque se parecía a la narizota del maestro. Pero nos conformamos con un palo. De sombrero…de sombrero un infeliz puso su gorro y al rato estaba chupido, empapado. Los brazos…los brazos se escurrían como un tobogán y no supimos hacerlos.
Desde la ventana contemplé muchas tardes nuestro muñeco, gordinflón y manco como un espantapájaros, como un niño mendigo que no iba a la escuela, un niño que se derretía del frío, porque no usaba botas de goma, un niño solitario que no tenía derecho a mentir ni le crecía la nariz. Pobrecito.
Me dio tanta pena que lo deshice de una pedrada.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

tutty

tutty dijo

Los niños se comportan por impulsos meditados... jaja, que linda infancia, ¿eh? Aunque es algo melancólica...
Saludos,

PD. Ya ves que te estoy comentando aquí artículos... después de todo te lo merecías :P
Saludos...

6 Enero 2007 | 12:51 AM

guillermo goussen

guillermo goussen dijo

Aunque sea de la infancia, siempre se debe escribir con mala leche, porque así se le da tres vueltas al tópico, a la arcadia del tópico que tanta mala literatura pergeña. Te felicito porque evitaste la autocomplacencia.

6 Enero 2007 | 06:34 PM

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Algo debe amarse mientras dure la vida, L. Cernuda. Es preciso embriagarse sin tregua: de vino, de poesía o de virtud, a vuestro gusto. Pero embriagaos, Ch. Baudelaire.

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