Nueve vidas, Rodrigo García

Rodrigo García, hijo de G. García Márquez, debutó con una sorprendente película: Cosas que diría con sólo mirarla. Qué maravilloso título, como: La insoportable levedad del ser, El dios de las pequeñas cosas o, sobre todo: Tu nombre envenena mis sueños.
En Nueve vidas mantiene el formato de contar historias diferentes, de pequeños relatos independientes. Este modelo, de colección de relatos, tan normal en la literatura, no se practica en el cine. Podría ser como una serie de cortometrajes.
El hilo conductor de las historias es la vida de diferentes mujeres, nueve vidas, nueve escenas, unidas por el pasado, por la pérdida. Vemos en estos fotogramas cómo el pasado nos atenaza, nos aprieta como una losa, al recordarnos y sacar a flote nuestras carencias y pérdidas. Hay fuerte carga emotiva en estos pedazos de realidad, que son un homenaje a la mujer, a su capacidad de lucha, porque destaca su valentía, la dignidad, la entereza. La ventaja de este formato es que puedes elegir entre las diferentes historias; yo me quedo con: Diana (Robin Wright Penn) en el supermercado donde encuentra a su ex; y con Sonia (Holly Hunter) que visita con su pareja a unos amigos y se desnudan emocionalmente ante ellos.
Son narraciones abiertas, que como ocurre en los buenos relatos breves, nos gustaría saber más de sus personajes. Pero para conocer más de sus vidas está la imaginación del lector/espectador.

L. C. dijo
Contigo solo estaba,
En ti sola creyendo;
Pensar tu nombre ahora
Envenena mis sueños.
Luis Cernuda.
18 Diciembre 2006 | 11:00 PM