El último encuentro, Sándor Márai

Se ha comparado la obra de Sándor Márai (Hungría, 1900-1989) con las de Thomas Mann y Gyula Krúdy, en la línea de la novela intelectual.
En El último encuentro viajamos al final del Imperio Austro-húngaro y entramos a un viejo palacete, un castillo al pie de los Cárpatos, donde nos espera un septuagenario general. La vida del general es la de un hombre aferrado a sus principios e ideales, y a sus recuerdos, que evoca a lo largo de la novela junto a su viejo amigo. En este viaje por su memoria surge un triángulo exquisito, sublime, trágico. La trama se convierte en previsible, qué podía esperarse de una relación entre un hombre, su mujer y el amigo. Pero no importa que no nos sorprenda, sí importa la prosa fluida, cómo acaricia S. Marai las palabras, cómo nos envuelve con esos recuerdos que crecen como hongos, como el moho. Por sus páginas atravesamos el amor, la traición, la amistad, la pérdida, la familia, la venganza, al calor de la estufa, que era como un apretón de manos muy familiar.
La amistad y su alianza, complejas y frágiles como cualquier relación humana intensa y cargada de fatalidad.
El último encuentro nos cubre con su poso de melancolía, con el silencio, ese silencio como un preso fervoroso y creyente que se va muriendo poco a poco en el pozo del calabozo, abrigados por el paso del tiempo, por las mentiras ajenas, por la sutil esclavitud de la fidelidad, en un mundo en el que lo que de verdad es importante no lo olvidas nunca.
