De islas y relojes

Mi padre se quitaba el reloj en vacaciones, para huir de de la rueda del tiempo, o para que le duraran más.
Robinson Crusoe estaba todo el día ocupado, solo pero muy ocupado; J. Conrad cuenta que los marineros cuando embarcan se agarran a la rutina diaria del barco para huir del vacío; y J.L:Aranguren, a la muerte de su esposa, daba como única huida a la desesperación, no la especulación filosófica, sino la actividad, mucha actividad.
Robinson, además de paradigma del sometimiento de la naturaleza por el hombre, conforma avanza la novela también representa al colonizador –con su religión y sus esclavos–, y al hombre moderno, al espíritu mercantilista, puritano y capitalista. Robinson busca el orden, adora el orden, como nosotros, porque ya es un burgués. Un burgués en su isla, con su casita llena de perchas y colgantes como en “un todo a un € ”, como un bazar decía D. Defoe.
Los más de 15 años de soledad de Robinson también simbolizan el espíritu de superación, el optimismo, la fe en el futuro; pero transmiten un poso de soledad, una autocomplacencia del náufrago, que lo convierten en dueño de todo y de nada, en un huérfano, en el individualista moderno, asido a su ombliguismo: egocéntrico, pragmático, eficaz.
Robinson hoy se agarraría al móvil como se agarraba a su escopeta, y no sería facil distinguirlo de esos supervivientes y robinsones que pululan por la televisión, en un intento vano de rememorar a El pequeño salvaje ( de Truffaut) y La isla del tesoro (de Stevenson), territorios míticos de un pasado inexistente, paraísos de cartón piedra, espacios finitos y limitados como la isla de Robinson. Control del espacio, ante la indefinición del tiempo, inasible, quimérico, espurio, que se niega a ser encerrado en un reloj.
Por experiencia sé que por poseer más despertadores no se madruga más.

Bambu dijo
Sí, reproducir la civilización de la manera que uno la conoce cuando se está en un sitio nuevo. Es el paradigma del turista de hoy que quiere comer hamburguesas en Sevilla y paella en Nueva York, ambso en plan fast food. Ese es parte el pecado-mito Robinson.
Muy buen post, sí señor.
4 Diciembre 2006 | 07:02 PM