De compras...

Entro en una tienda a comprar un gran aparato. Me reciben con simpatía y amabilidad. Todo son buenas palabras, gestos de complicidad ¡qué trato más agradable! Me explican los datos técnicos, la calidad, las prestaciones. Me indican por qué son más caros los mejores, y esas cosas.
A la hora de pagar saco mi tarjeta. Normalmente mágica. Pero esta vez da problemas. Acceso denegado o algo así. Y los rostros se trasforman. Las miradas se tornan en sospechas, las sonrisas desaparecen y me sugieren visitar el cajero más cercano (menos mal que no me aconsejan el más lejano). Con diligencia cumplo obediente. A la vuelta, con los euros en el bolsillo, encuentro de nuevo las sonrisas. No sé, yo no quería ligar, sólo comprar un producto.
Salgo del establecimiento con una gran caja, tarareando la letrilla quevedesca: Poderoso caballero es don Dinero...

maripuri dijo
Aun se quedarian pensando " a quien habrá atracado este".
El dinero de plástico a veces ni en el Monopoly.
19 Junio 2006 | 12:38 PM