Asertividad y tal.

A veces te dan un grito y te cogen fuera de juego, sin tiempo de reaccionar. Y como los ratones, oyes el ronroneo por tu cabeza, por no haber sido asertivo, que se dice ahora. Y te resarces con un grito tuyo contra el primer inocente que se cruza en tu camino. Mal negocio este de querer arreglar un error con otro.
La asertividad se sitúa entre la pasividad y la agresividad.
Qué difícil resulta ser asertivo cuando grita un energúmeno, ante un accidente, una desgracia o una alegría inmensa, o simplemente, ante los niños traviesos. No perder los papeles, mantener la compostura, el tipo, impasible, receptivo, tolerante, esbozar una perenne sonrisa; sin gritos.

anso dijo
tantos y tantos gritones por la calle... niños mimados, madres sin el curso de madres, silvadores profesionales, coches estresados...
14 Junio 2006 | 01:26 PM