Truman Capote, Bennett Miller

El otro día rechacé ir de acompañante, con lápiz y papel, a visitar a un enfermo mental. Por un momento soñé con obtener amplio caudal literario, como un miserable Truman Capote.
Decía Stefan Zweig en La lucha contra el demonio que Hölderlin, Kleist y Nietzsche sucumbieron a él, pues priorizaron su obra a su vida. Poseídos por el caos, perdieron el timón de la voluntad, fueron tambaleados por la tempestad, y chocaron contra las peñas de su destino. Truman Capote podría entrar en este grupo de artistas tocados por "la forma de lo demoniaco". Sin caer en la demencia llegó a afirmar de sí mismo: Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.
La película cuenta el proceso de creación de A sangre fría y como va transformando a su autor.
Cuesta creerse al personaje. La voz del doblaje parece forzada, tan estridente, de "loca". No sé, pero te acostumbras y vale la pena. Vemos al protagonista cómo se deja arrastrar por sus deseos, sus sueños, sus pasiones; sabedor, nietzscheanamente, de que somos un compendio de nuestros instintos, de todos, de los altos y también de los bajos.
Para quienes soñamos con esto de la literatura me parece una película imprescindible.
Decía Unamuno que los literatos son: "orfebres" que viven encerrados en su torre de marfil, cincelando cualquier chuchería literaria(...),fingiendo creer que lo único importante es lo que ellos llaman belleza(...)Tienden a constituir casta. En la película no sale bien parado el oficio representado por Truman Capote; pero aporta el contrapunto de honestidad Harper Lee, autora de "Matar a un ruiseñor",llevada al cine por Robert Mulligan (película maravillosa).
El debate sobre la falacia del "todo vale" está presente. Los límites de la ética del escritor, su coherencia interna, o la falta de ella.
¿Existe código deontológico en la literatura?
Si los tertulianos políticos quedaron prendados por Buenas noches y buena suerte ojalá esta cinta colabore a reflexionar y dignificar el oficio literario. Aunque he oído decir en la radio a Almudena Grandes que a sus amigos escritores no les ha gustado, así que a ella no le interesa. En fin.
