Monedas y deseos.

En la puerta del Casino veo un macetero con unas monedas, unos céntimos de euro. Me las quedo mirando unos segundos. Suficiente para poder ser tomado por una cámara oculta.
Con más fantasía divagaría sobre una planta que da calderilla. Y con más conciencia social disertaría sobre las monedas redentoras, cual gallina de los huevos de oro.
Me sugiere más la relación con lo irracional, con los deseos. Como en la Fontana de Trevi, que se depositan monedas y se sueña.
Por aquí vienen los vejetes a jugar a las cartas y al dominó. Alguna velada apuesta se pudiera estar tramando, como un improvisado juego de rol.
Lo más probable es que algún desprendido las dejó ahí. O un generoso quiso regalarme un motivo para escribir. Gracias.
