chinos y chinas
Impresiona saber que en China, en una semana, 3.000 trabajadores construyeron un hospital. El nº de desempleados asciende a 100 millones. O que una macropresa hizo trasladar de residencia a 3 millones de chinos.
Todo lo proveniente del gigante asiático nos suena a faraónico, monumental, excesivo.
Mi padre anduvo muchos años tras "Cuando China despierte, el mundo cambiará". Al fin, consiguió el libro. Hoy hay muchas obras de este tipo. Y toda una línea de pensamiento, dado el cada vez mayor protagonismo oriental.
Ante los nuevos temores, para defendernos, el imaginario colectivo se refugia en leyendas urbanas, cargadas de prejuicios. Así es habitual oír que nadie ha visto un entierro chino o que no hay gatos alrededor de los restaurantes orientales.
Sobre la estancia en China de un profesor de español escribió una novela Ismael Grasa Días en China(Anagrama, 1996).
Yo, una noche, en una discoteca, bailé con una china...no sé, igual lo he soñado.
