Carnaval.

Somos homo festus, animal festivo, además de racional y político.
Mi paisano, el sociólogo Enrique Gil Calvo,escribió en "Estado de fiesta" que:
la fiesta excita tanto porque se vive como un juego burlesco pero ingenuamente inocente
.
Lo festivo se asocia con la licencia trangresora.
En el inactivo ciclo invernal se celebra el Carnaval.
Como toda fiesta institucionalizada comporta unos ritos. Mediante la repetición sistemática se garantiza la reversibilidad cíclica.
He aquí la paradoja:
el orden se conserva gracias a la representación ritual y festiva del desorden
La fiesta es el estado de excepción donde se aminoran el pudor, la vergüenza y el ridículo.
Al final de la noche, como en La Cenicienta, cesa la inversión del status y se restaura el orden.
Lo apolineo, lo dionisiaco...¡feliz carnaval! y felices sueños.

