Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé

Dos mundos diferentes, dos líneas paralelas, dos carriles que se entrelazan, se cruzan y quieren difuminarse, pero la economía, la sociedad, la familia, devuelve el orden al mundo. Un mundo donde unos suman (dos más dos igual a cuatro) y a otros les toca restar (dos menos dos igual a cero). Dos clases sociales, dos burbujas inaccesibles. La alta burguesía catalana de los años 50, en la que destaca por su juventud, rebeldía y vitalidad Teresa, joven estudiante universitaria de izquierdas que al querer cambiar el mundo comprueba cómo éste la trasforma a ella. Y Manolo, el Pijoaparte, emigrante, murciano, xarnego, pequeño delincuente, pobre, huérfano con ganas de comerse el mundo, ingenioso e ignorante, que se enamora de las estrellas a sabiendas de que al tocarlas le quemarán en las manos.
Como puente, carril de acceso entre los dos mundo, Maruja, la criada, empleada de clase baja que sirve a la gente bien, a los señoritos.
Y más personajes: el Bernando, los Serrat, la Herminia, los estudiantes...
Con todos ellos se configura un puzle sociológico, un retrato preciso de la sociedad española en el franquismo. En una Barcelona, con sus locales y callejuelas que huele a incorfosmismo y a mar, tan real como las de E. Mendoza o M.V.Montalbán.
El crecimiento de unos adolescentes, la formación sentimental de unos jóvenes, la infructuosa búsqueda de ascenso social y el desencanto pijo al comprobar que el idealizado proletario se alimenta más de miseria, violencia y aburrimiento que de ideales y solidaridad.
Prefiero estilos menos ampulosos y hieráticos, no tan a lo L.Landero, F.Umbral o J.M. de Prada. Pero la validez de la propuesta narrativa de Juan Marsé, su oficio, la veracidad literaria, se impone por encima de consideraciones estilísticas.
La estructura de la novela deslumbra por la maestría, por el acierto en la trama, en la configuración de los personajes, por el engranaje perfecto donde el final previsible es corroborado por el lector; que sale del libro más cercano y cómplice de esos Pijoapartes y Teresas que pueblan los caminos de nuestra memoria.

emm dijo
e hieráticos?????
9 Septiembre 2006 | 12:44 PM