La peste, A. Camus

Dice M.Delibes que las grandes novelas son las que tienen buenos personajes. En "la peste" sobre todo me gustan los secundarios. Ese oficinista que -como los Barteleby de Vila-Matas- se obsesiona con la escritura pero no consigue pasar de la primera frase.
O cualquier otro, porque todos tienen vida. es decir, se trasforman. No son de cartón piedra, cambian durante la novela como nosotros variamos durante la vida. Buen ejemplo, pues, de antimaniqueismo.
El baremo estaba muy alto. La anomia -como estado de ánimo semejante al pasotismo- que se refleja en "El extranjero" parecía difícil de igualar. "La peste" me retrotraía a epidemias como la de "La muerte en Venecia" de T. Mann o a la claustrofobia de "Ensayo sobre la ceguera"de Saramago.
Me he sentido cómodo leyendo esta alegoría sobre la crisis de una colectividad. Siempre con la esperanza final que aporta Camus al futuro de las sociedades.
Sólo me ha molestado algo el narrador, recordando su labor testimonial, que al final se identifica con el protagonista. No hacía falta, pero es un mal menor.
Es un gran libro, como también lo es "El extranjero". ¿Con cuál me quedo? Por supuesto, con los dos.

Frank dijo
Cuando leí esta novela, a veces olvidaba que las situaciones presentadas eran vividas por "personajes". Estos seres eran tan reales, tan humanos, tan "personas". Eso fue lo que más aprecié de este libro. Tienen miedos, dudas y sentimientos que logran cambiarlos, que logran hacerlos de carne y hueso. Aquí Camus demuestra toda la maestría que poseía en la narrativa.
8 Septiembre 2006 | 11:03 PM