liber, libro, libre http://liber.lacoctelera.net somos lo que leemos es-es Fotografía http://s3.amazonaws.com/lcp/liber/myfiles/Cielo65x65.jpg liber, libro, libre http://liber.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com En ausencia de Sonia http://liber.lacoctelera.net/post/2009/11/08/en-ausencia-sonia 2009-11-08T00:36:23+00:00  

http://www.diariodelaltoaragon.es/SuplementosNoticiasDetalle.aspx?Sup=1&Id=599006

 

La silla de Sonia está vacía. La mesa sin recoger, quizá vuelva. Hay papeles y bolis en desorden, abandonados. Sonia no ha venido.

Miro a sus compañeros y rehúyen mi pregunta. Trabajan como si nada hubiera pasado, será que ha pasado algo. Se respira un aire contenido, un clima de voces ahogadas, de pausas molestas. Sonia no ha venido.

Hago las gestiones como casi todos los días que me acerco a su oficina. Hoy la silla de Sonia está vacía. Huele a duelo, a ausencia, a secretos compartidos, a voces profundas y vacías. Se habla más que otros días, en la oficina de Sonia, en su ausencia. Falta su risa.

Me acerco a su mesa, como para ser atendido por su sombra, por el fantasma que puebla mis recuerdos. Sonia no me contesta. Nadie me contesta. Busco gestos de explicación en los brazos que aletean, en los teléfonos que suenan. El teléfono de Sonia no suena.

La recuerdo explicativa y amable: por favor, un momento, no se preocupe, cuando a usted le venga bien, intercalando su sonrisa, acompañando su voz con palabras de ánimo, con empujones de afecto. Todos buscábamos la mesa de Sonia. Te demorabas para que ella te atendiera, para recibir sus consejos, para que con sus manos embelleciera feos trámites.

Nadie se ha atrevido a recoger la mesa de Sonia. Nadie ha puesto flores sobre la mesa de Sonia. Nadie se atreve a sentarse ante la mesa de Sonia.

Ojeo el diario local y mis pupilas se detienen en las esquelas, en busca irremediable de unas iniciales que empiezan por ese. Por la sonora letra que inicia su nombre. No aparece. La silla de Sonia está vacía y su nombre no aparece en las páginas de ayer ni de hoy.

Sonia ya no existe, Sonia dejó su recuerdo como una sombra luminosa que nos vigila desde algún lugar. La ausencia de Sonia es una broma pesada, un agujero en nuestras conciencias. Sonia nos dejó y su silla nos invita a acompañarla en la distancia. Sin preguntas, con voz susurrante.

La silla de Sonia está vacía. La mesa sin recoger.

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La ciudad, Mario Levrero http://liber.lacoctelera.net/post/2009/11/07/la-ciudad-mario-levrero 2009-11-07T00:46:37+00:00  

 

            Es extraño llegar a un sitio sin saber de donde vienes. Es extraño no reconocer ese lugar. Extraño es no ver una ciudad si te dicen que ahí hay una ciudad. El personaje de La ciudad camina por un espacio atemporal en el que la bruma y la indeterminación delimitan un territorio atípico, inverosímil, peligroso, hostil. La atmósfera de esta novela se emparenta con los road movie, con los espacios abiertos en los que la carretera es la protagonista. El camino como discurso, el deambular como  razón de ser, lo etéreo como esencia. Un hombre sin pasado se pierde en una carretera. Como en las novelas de Onetti y de C. McCarthy un paisaje abrupto y desértico acompaña al protagonista. Un camionero y una joven lo introducen en un mundo onírico del que no puede ni casi intenta escapar. Los zapatos gastados, la falta de cigarrillos, las miradas de soslayo al forastero o la depresión de éste se conjugan con el deseo sexual, con su memoria, con la falta de memoria, con escenas en espacios laberínticos, con una estación de servicio que oculta otra realidad. El poder representado por el reglamento, por la Empresa, por la legalidad, se ejerce desde la ausencia, por la fuerza del miedo, se impone por una autoridad omnímoda que nunca está presente. Todos ellos son elementos kafkianos que configuran un territorio mágico, siniestro, desapacible. Como en las novelas de Kafka, los personajes se pierden en pequeños gestos, en movimientos absurdos, en escenas hilarantes, en un pasar el tiempo en el que el absurdo se incorpora a nuestra cotidianidad. La puerta cerrada de una habitacion prohibida puede ser la llave que aflore lnuestros instintos más salvajes. La estación de servicio donde es hospedado el protagonista sin nombre de La ciudad es una gasolinera sin clientes, una empresa sin presente con mucho futuro, un lugar sin coches donde los trenes quizá nos alcancen a Montevideo. Mario Levrero es un autor uruguayo redescubierto ahora en España que incorpora elementos de la literatura costumbrista y de la fantástica, que incomoda por la cercanía de sus propuestas. Como en los cuentos de Borges, hay una estructura oculta que se va cerrando y desvelando conforme nos alejamos de la realidad, conforme nos acercamos a nuestros fantasmas. La ciudad de Levrero deviene en contemporánea, en cómplice de nuestros deseos ocultos.  

 

 

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Afinidades electivas http://liber.lacoctelera.net/post/2009/11/04/afinidades-electivas 2009-11-04T22:22:38+00:00  

 

            Las tertulias literarias son lugares de encuentro que fomentan el diálogo, animan a la lectura y despiertan el interés por nuevos libros. Vengo de una tertulia literaria. Hemos hablado durante más de una hora de novelas, de libros recientes y de algún clásico, se han comentado anécdotas literarias y me he quedado con muchas cosas por decir. Cada uno ha esbozado su canon literario. Se ha citado Los cien años de soledad de García Márquez. Entre lectores, entre buenos lectores - sobre todo lectoras- hay diversidad de opiniones sobre el libro de Macondo. (Recuerdo que mi padre, gran lector, no era  simpatizante de los Buendía). Me ha faltado recomendar a sus admiradores el libro que inspiró a Gabo, el Pedro Páramo de Juan Rulfo, y El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy. También se ha citado la ruptura entre Gabo y Varguitas. Yo soy más (literariamente) de Vargas Llosa: La tía Julia y el escribidor, La ciudad y los perros, La guerra del fin del mundo... He citado como autores entre lo comercial y la literatura más exigente, autores para todos los públicos, a H. Murakami, Amélie Nothomb y Paul Auster. Amélie Nothomb me ha extrañado que no fuera conocida; Murakami sí tenía sus incondicionales; y Paul Auster es quien más interés ha despertado. Se ha citado a Galdos, a Baroja, a Unamuno... Me ha faltado citar a Valle Inclán, citar Divinas palabras, y sobre todo Luces de Bohemia, el gran esperpento sobre la condición humana. Se ha nombrado a Carmen Martín Gaíte, y me alegro. Ha salido de soslayo Cela; faltaba Umbral, en especial el Mortal y rosa de Umbral. Se ha nombrado sin mucha convicción a A. Muñoz Molina; si las tertulias fueran más masculinas, si los tertulianos hubieran hecho la mili, habría nombrado el imprescindible Ardor guerrero, pero las tertulianas no han hecho la mili. Me ha faltado tiempo para citar a Coetzee, S. Zweig, T. Bernhard, Kafka, Dostoievski, P. Roth, Nemirovsky, Carver, Machado, Lorca, Martín Santos, Tobías Wolf, Monterroso, John Fante, Bukowski, T. Mann, Kundera, Sábato, Cortazar, Rilke, Eliot, Beckett, H. Hesse, Camus, Nabokov, Cernuda, Wilde, Borges, T. Capote... Creo que a los buenos lectores y lectoras que no los conocen les gustarían El baile o Suite francesa de Nemirovsky, Léxico familiar de N. Gintzburg, El último encuentro de Sandor Marai, Sostiene Pereira de Tabucchi... Se ha citado en la tertulia a Almudena Grandes, y yo he opinado poco; se ha citado a Flaubert y a Clarín, y yo soy más de Fermín de Pas y Ana Ozores que de Madame Bovary. También se nombró el Rojo y negro de Stendhal. El eje de mi canon literario contemporáneo parte de Stendhal, y asciende por Dostoievski, Kafka, Céline, Machado, Cernuda, Kavafis, Pessoa, El extraño caso del doctor Jekyll, Camus, R. Carver, Bernhard, La conjura de los necios, Tobias Wolf, Coetzee... En fin, libros y más libros, páginas en blanco y negro, negro sobre blanco (también se citó a Dragó, aunque no elogiosamente), páginas en color, adjetivos, letraheridos, tertulianos, café literario, conversación en torno a los libros, tertulia literaria, afinidades y preferencias, elecciones, afinidades electivas.

 

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Subir http://liber.lacoctelera.net/post/2009/11/03/subir 2009-11-03T18:37:06+00:00  

 

Me he comprado una escalera

Para subir al cielo

Acariciar las estrellas

Sólo tiene cuatro peldaños

Cuatro escalones

Cuatro deseos

Me concede la escalera

Cuatro oportunidades más

Me permite soñar

Abrazar la luna

Conversar con los ángeles

Reírme del mundo

El vértigo se reirá de mí

Me da vértigo tocar la luna

Al sol no me acerco

Me da calor la felicidad

Mi escalera es mágica

Tiene cuatro peldaños

El tiempo de subir

Si encuentro una estrella

La compartiré con el mundo

Venderé la escalera

Flotaré de dicha

Subiré al cielo

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¡Qué frío! http://liber.lacoctelera.net/post/2009/11/03/que-frio 2009-11-03T18:19:06+00:00 El frío es jodido, lo dice Messi a su llegada a Rusia. De Argentina a Rusia pasando por España. Viaje intercontinental en un martes blanco, o negro. Se fueron los centenarios. Se fue Francisco Ayala, cansado de los exilios, de la miel y del güisqui. Se fue Levi Strauss, cuando la antropología sigue de cenicienta de las ciencias, cuando el estructuralismo se adueña de nuestro pasado. Para comedias, las que nos legó López Vázquez. Aquí también llega el frío, sin comedia, por la trastienda del otoño. Y de Europa. Por fin seremos europeos, hasta los checos que han firmado el tratado de Lisboa. El sombrero de Pessoa siempre me ha parecido muy europeísta. En el primer martes de noviembre, también se arreglan los asuntos internos, los líos del patio del colegio del partido de la oposición. Como niños aplicados prometen no criticar más al jefe en público. Así dan gusto las clases. Karadzic no quiere ir a clase, ni al juicio. Necesita más tiempo para defenderse: a mayor acusación, mayor defensa. Hay días que las noticias dan para mucho. Hay martes muy noticiables. Otro tribunal europeo rechaza los crucifijos. En Italia hay muchos crucifijos. En Roma algunos rezarán hoy ante el partido del Real Madrid. En Rusia, mucho frío.

 

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El sabotaje amoroso, Amélie Nothomb http://liber.lacoctelera.net/post/2009/11/02/el-sabotaje-amoroso-amelie-nothomb 2009-11-02T19:30:59+00:00             Entre el arte de la guerra y los juegos de los niños. Con frases cortas,  Amélie retrata un paisaje impresionista en el que las nada inocentes escaramuzas de una niña de siete años quieren poner en jaque el satus quo mundial. Como novela iniciática, El sabotaje amoroso es el campo de batalla de China, lugar de encuentros y desencuentros amorosos. Una niña de siete años, la protagonista, quiere convencernos de su amor desmedido por una joven italiana. Un tablero internacional en el que mientras los adultos juegan a la guerra, las grandes batallas las entablan los pequeños. Escaramuzas, venganzas, muchas peleas, disputas territoriales, incursiones en el bando enemigo, artimañas y sabotajes amorosos completan un fresco en el que la crudeza, teñida de amor cruel, salpica estas páginas. Rememora la escritora belga sus primeros años en la China de los setenta, un espacio multilateral ocupado por diplomáticos europeos donde el comunismo es una excusa más para que los niños jueguen a la guerra. Con frases afiladas, Amélie nos recuerda que "todo lo que no es espléndido es horrible", "nadie es indispensable salvo el enemigo", "un país comunista es un país en el que hay ventiladores", "nada resulta menos inocente que la sintaxis". Con la Iliada de Homero como telón de fondo, con una Helena troyana como eje de los vientos amorosos, con citas de Wittgwnstein, en El sabotaje amoroso se cuece un plato refinado con más especias que sustancia. El regusto que nos deja saborear Estupor y temblores y Ni de Eva ni de Adán no se alcanza en esta obra menor por previsible y reiterada. El sabotaje amoroso con sus 160 páginas queda como una novela demasiado larga; en las primeras veinte páginas se saborea toda la esencia de esta novela, quedando el resto como un aderezo prescindible.

 

 

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Travesuras http://liber.lacoctelera.net/post/2009/11/01/travesuras 2009-11-01T15:23:13+00:00 http://www.diariodelaltoaragon.es/SuplementosNoticiasDetalle.aspx?Sup=1&Id=597833

 

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Resurrección http://liber.lacoctelera.net/post/2009/10/28/resurreccion 2009-10-28T21:42:21+00:00  

           Me inquietan las imágenes turbadoras. Dice el poeta que caminamos hacia la oscuridad de la luz. Prefiero asirme a la belleza. A la efímera belleza que reconcilia con la vida. Hallo el elixir purificador en unas sonrisas: la magia de lo indecible. El fulgor de las palabras, la calidez de unas voces cómplices, el arrullo que me abriga. En un día nublado de otoño no siento ni frío ni calor. Desterrado el limbo, queda el purgatorio como espacio de transición, esfera cristalina que mana salud. Bajo los portales evito las sombras, el olvido del infierno, la luz cegadora. En los días impares un viento irisado oculta el sol.  

 

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Espejos http://liber.lacoctelera.net/post/2009/10/27/espejos 2009-10-27T22:02:51+00:00  

             La memoria es el mejor espejo. Mirar atrás, pararse en el avituallamiento, echar cuentas. Hacer un alto en el camino, fortuito, sincero, sin esperar a cambiar de año o a  comenzar el curso o el otoño; responder a nuestros impulsos. Mirar atrás y auscultarnos, sin prisa. Encontramos en nuestro mapa personal una serie de fechas claves. En mi caso veo cada tres o cuatro años un acontecimiento, ya digo, imprevisto, que me ha marcado más de la cuenta. Son flechazos, golpes de la fortuna y desastres que nos condicionan para siempre, que dejan su mella física en cicatrices, sonrisas bobas, marcas irremplazables. Ya llegaremos, no hay prisa, en el fondo desconocemos el camino. En el espejo veo que lo más importante surgió de improviso. Las fechas a recordar, las escenas claves, los momentos cumbre de nuestra vida aparecen como accidentes. Hay escenas que aparecen borrosas, pero otras nos persiguen como perros sarnosos. Mejor dar rienda suelta al pensamiento automático, no racionalizar demasiado, porque falseamos el álbum de fotos y según el estado de ánimo parece pastel o amarillo. Nos gusta creer que un simple corte de pelo, que un cambio de peinado puede suponer una revolución copernicana, como el salto del cerebro límbico al neocórtex. Entre Freud y Darwin, de la inteligencia emocional al sentido común. Las visitas a la peluquería, como los avituallamientos, como cuando compramos ropa, son un ritual, una exorcización, un paseo por espejos rotos. Los cambios de sentido son señales poco frecuentes, pero además del stop, podemos usar más las rotondas, los intermites, cinturones, volantes, cambios de marcha. El carné nos caduca de usarlo demasiado. Los espejos también se reemplazan.

 

 

 

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Incolora http://liber.lacoctelera.net/post/2009/10/26/incolora 2009-10-26T20:37:51+00:00  

Acurrucado en los matorrales siente el aliento cercano a la yugular. Las gotas de sudor que rebotan en la tierra es el único sonido que percibe. Con la boca reseca, nota el paladar helado. Dolorido, no puede mover el brazo izquierdo. Recuerda momentos de gran placer.

            Envuelto en las sábanas saboreaba el elixir de orgasmos interminables. Nunca pensó que acabaran. Nunca pensó que percibiría sensaciones más intensas, más terribles. Se acariciaban los cuerpos, olían su piel. Se aferraba a sus pechos, humedecidos de saliva. El roce de los dedos, las piernas unidas, lo acercaban al éxtasis. La sangre adquiría el color del fuego.

            Un viento oscuro le atraviesa la nuca. El frío se le incrusta en los huesos y le entran ganas de rezar, después de tantos años. Un olor mortuorio lo sacude. El brazo derecho tampoco le responde. Como una apisonadora, lo aplasta el gélido tacto de una mancha negra. No ve el color de la sangre.

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