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Categoría: cultural

4 Noviembre 2009

Afinidades electivas

 

 

            Las tertulias literarias son lugares de encuentro que fomentan el diálogo, animan a la lectura y despiertan el interés por nuevos libros. Vengo de una tertulia literaria. Hemos hablado durante más de una hora de novelas, de libros recientes y de algún clásico, se han comentado anécdotas literarias y me he quedado con muchas cosas por decir. Cada uno ha esbozado su canon literario. Se ha citado Los cien años de soledad de García Márquez. Entre lectores, entre buenos lectores - sobre todo lectoras- hay diversidad de opiniones sobre el libro de Macondo. (Recuerdo que mi padre, gran lector, no era  simpatizante de los Buendía). Me ha faltado recomendar a sus admiradores el libro que inspiró a Gabo, el Pedro Páramo de Juan Rulfo, y El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy. También se ha citado la ruptura entre Gabo y Varguitas. Yo soy más (literariamente) de Vargas Llosa: La tía Julia y el escribidor, La ciudad y los perros, La guerra del fin del mundo... He citado como autores entre lo comercial y la literatura más exigente, autores para todos los públicos, a H. Murakami, Amélie Nothomb y Paul Auster. Amélie Nothomb me ha extrañado que no fuera conocida; Murakami sí tenía sus incondicionales; y Paul Auster es quien más interés ha despertado. Se ha citado a Galdos, a Baroja, a Unamuno... Me ha faltado citar a Valle Inclán, citar Divinas palabras, y sobre todo Luces de Bohemia, el gran esperpento sobre la condición humana. Se ha nombrado a Carmen Martín Gaíte, y me alegro. Ha salido de soslayo Cela; faltaba Umbral, en especial el Mortal y rosa de Umbral. Se ha nombrado sin mucha convicción a A. Muñoz Molina; si las tertulias fueran más masculinas, si los tertulianos hubieran hecho la mili, habría nombrado el imprescindible Ardor guerrero, pero las tertulianas no han hecho la mili. Me ha faltado tiempo para citar a Coetzee, S. Zweig, T. Bernhard, Kafka, Dostoievski, P. Roth, Nemirovsky, Carver, Machado, Lorca, Martín Santos, Tobías Wolf, Monterroso, John Fante, Bukowski, T. Mann, Kundera, Sábato, Cortazar, Rilke, Eliot, Beckett, H. Hesse, Camus, Nabokov, Cernuda, Wilde, Borges, T. Capote... Creo que a los buenos lectores y lectoras que no los conocen les gustarían El baile o Suite francesa de Nemirovsky, Léxico familiar de N. Gintzburg, El último encuentro de Sandor Marai, Sostiene Pereira de Tabucchi... Se ha citado en la tertulia a Almudena Grandes, y yo he opinado poco; se ha citado a Flaubert y a Clarín, y yo soy más de Fermín de Pas y Ana Ozores que de Madame Bovary. También se nombró el Rojo y negro de Stendhal. El eje de mi canon literario contemporáneo parte de Stendhal, y asciende por Dostoievski, Kafka, Céline, Machado, Cernuda, Kavafis, Pessoa, El extraño caso del doctor Jekyll, Camus, R. Carver, Bernhard, La conjura de los necios, Tobias Wolf, Coetzee... En fin, libros y más libros, páginas en blanco y negro, negro sobre blanco (también se citó a Dragó, aunque no elogiosamente), páginas en color, adjetivos, letraheridos, tertulianos, café literario, conversación en torno a los libros, tertulia literaria, afinidades y preferencias, elecciones, afinidades electivas.

 

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18 Mayo 2009

Mi táctica es quererte

En "La noche de los feos" una pareja de solitarios se encuentra a la salida del cine. Son dos perdedores, un hombre y una mujer que por fin van a tener su día, su noche mágica. Hay respeto y cercanía en el narrador, complicidad con los seres menos afortunados, sin caer en lo cursi. Benedetti navegaba por la cuerda floja del lirismo, de la ternura. Es ternura lo que más transmiten sus cuentos, sus poemas, sus novelas. Y soledad. Dijo que la infancia es la primera soledad. Mario Benedetti sabía de desarraigos, de nomadismo, de viajes sin billete de vuelta, y de nostalgia. Un tamiz de nostalgia baña sus palabras, sus versos, siempre entre la melancolía y la ironía. Siempre al borde del precipicio, entre la lágrima y la sonrisa, aquí cerca, mirándonos a los ojos, desde una mirada diáfana, limpia, sincera. La voz de un hombre que nos trasmite: la poesía es fácil. Su éxito radica en traducir al lenguaje corriente los enigmas del alma. Contar con sencillez lo que pasa en la calle, como sus maestros, como Machado, Kafka, Pessoa, Neruda o Kavafis. Acercar la literatura a la vida. "Mi táctica es quererte, mi estrategia que algún día me necesites". Hablaba al corazón, disparando versos con la dulzura de la sinceridad. En "La tregua", su gran novela, un hombre escribe el diario de su vida y al escribirlo se va reencontrando, buscándose, caminando por las calles de Montevideo, con la dignidad que Benedetti nos habla del amor, de la muerte, de la justicia, de las pequeñas cosas, de las cosas importantes. En sus Cuentos de oficina ponía a andar a las clases medias, a los hombres y mujeres que con gabardina o con bolso se dirigían a las oficinas uruguayas en los años cincuenta y ahí soñaban, amaban y sufrían, viviendo con intensidad el hastío de lo cotidiano. Sin elevar la voz, con la fuerza de sus verdades, se ha ganado Benedetti el reconocimiento unánime, el aplauso de todos, convertido en la conciencia social, en el foco que nos acerca a la bondad. Desde sus dudas, desde su timidez, nos dijo: "aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es por ahora la única prueba fiable de la existencia de Dios". De la mano de la duda nos allanó el camino, nos acercó con sencillez a los buenos sentimientos, nos enseñó a ser mejores.

 

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8 Mayo 2009

Kilómetros

 

Cuenta los kilómetros. Un señor uniformado en la carretera cuenta los kilómetros. Ante una mesa, mide la distancia recorrida. En coche. Es un anuncio de coches. Un anuncio que nos invita a conducir. A recorrer kilómetros. A comprar coches. A consumir coches de la marca bmw. Los demás también se anuncian. Todos nos vendemos. Estamos en venta. Pagamos y cobramos. La puta vida. Hacer kilómetros. De aquí allá. Nos anunciamos y nos gustan los anuncios. Me gustan los anuncios, la publicidad, la seducción, el deseo. ¿Te gusta conducir? Nos lo pregunta el hombre de la carretera. Un hombre anuncio. Kilómetros por explorar, el espacio como intercambio. La comunicación en un coche, el viaje como metáfora. En la tele nos hacen preguntas. Tú debes responder. Cuenta los kilómetros y decide el camino. También anuncian detergentes, colonias, lavadoras. Los coches corren más, van más deprisa. Como la memoria, como el olvido. Hay tantos kilómetros en el almacén del deseo. Conducir o no conducir. Cuéntalos uno a uno, los kilómetros. Recuerda el gato muerto, las caricias en el asiento trasero, el acelerador sin freno, la cinta de Bob Dylan que se atascó en el radiocasete, el ruido del neumático contra el asfalto, las lágrimas de ella de copiloto, las multas que no te han puesto. Las carreteras huelen a humo, a frescor. Contamínate. Un semáforo se oculta en tu memoria, un arco iris te espera en la esquina. Cada anuncio te invita más. Sin publicidad seriamos más pobres.

 

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14 Abril 2009

Palabras, palabras...

 

 

 

"Un plan para abolir por completo todas las palabras (...) Es evidente que cada palabra que hablamos supone, en cierto grado, una disminución de nuestros pulmones por corrosión, y, por lo tanto, contribuye a acortarnos la vida; en consecuencia, se ideó que, siendo las palabras simplemente los nombres de las cosas, sería más conveniente que cada persona llevase consigo todas aquellas cosas de que fuese necesario hablar en el asunto especial sobre el que había de discurrir. Y este invento se hubiese implantado, ciertamente, con gran comodidad y ahorro de salud para los individuos..."

        Los viajes de Gulliver, 3ª parte, cpt. 5,  Jonathan Swaft

 

                                                          

                                                           ***

 

 

"El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo."

                       Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

 

 

                                                           ***

 

 

"Cuando yo uso una palabra -insistió Zanco Panco con un tono de voz más bien desdeñosos -quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos.

- La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

- La cuestión -zanjó Zanco Panco- es saber quién es el que manda..., eso es todo."

                 Alicia a través del espejo,  Lewis Carroll

 

 

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1 Abril 2009

Tramposos

 Lo primero que aprendemos es a hacer trampas. Somos unos tramposos. Por costumbre, por supervivencia. Cansado de quince días de pastillas he ido al taller a dejar el coche, que hace ruidos raros, para que me lo guarden, que lo escondan, para así andar más. No lo han querido, el coche, dicen que no venden coches pero que el taller de reparaciones está lleno, que me lo lleve, que no es obligatorio que lo utilice, que ande si quiero, que coches tienen demasiados. Esta vez no me han dejado hacer trampas. De pequeño me dijo el psicólogo (¿o era la psicóloga?) que no tenía memoria, que mi memoria era muy deficiente. Desde mi alzheimer, me he pasado la vida admirando a los camareros, a los actores, a los cuenta-cuentos. Tantas veces intenté memorizar un soneto...tantas veces que no las recuerdo. Sí he recordado al psicólogo cuando he ganado partidas de ajedrez, cuando he aprobado exámenes y oposiciones, pero los sonetos se me resisten, se me olvidan. Con la r, con la letra erre, me acerco a la pronunciación de los franceses, y de Cortazar. Hago trampas con la lengua y disimulo, me lo explicó uno que no era logopeda pero que sí le fallaba el frenillo. También hago trampas por la calle, para compensar la miopía acabo saludando a todo el mundo, a todos los que giran la cabeza en mi dirección, les respondo con un gesto, quizá los conozca aunque no lo recuerde (siempre olvido las gafas). Los escritores se olvidan de los nombres al hacer las dedicatorias. Alguno pregunta el nombre completo, nombre y dos apellidos, dime tu nombre completo, sí, ya sé cómo te llamas, cómo no (en ese momento no se acuerdan), es que me gusta hacer así las dedicatorias, y tienes que decirle tu nombre completo, aunque seas su hermano, su hermano carnal. De los libros y las películas, los desmemoriados sólo nos quedamos con sensaciones, con estados de ánimo, impresiones generales; las tramas y los argumentos los olvidamos sobre la marcha. Cuando años después te preguntan por el final, se muere o no se muere el protagonista, lo matan, resucita...tú no recuerdas ni cómo empieza. Montaigne también se quejaba de la memoria, de su falta de memoria, y como también fue un tramposo, escribió varios tomos de ensayos. Sí, haz memoria, son los famosos: Ensayos de Montaigne.

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29 Marzo 2009

El intento

 De Cuatro cuartetos de T. S. Eliot:

Intentando aprender a utilizar las palabras;
y es cada intento un comienzo totalmente nuevo
y un fracaso de orden completamente distinto
porque sólo se aprende a dominar las palabras
para decir lo que uno ya no quiere decir
o para decirlo como a uno no le gusta
ya decirlo. Así cada empresa es comenzar
de nuevo
;

la lucha por recuperar lo que se ha perdido
y encontrado y vuelto a perder mil veces; y ahora
de nuevo en circunstancias que parecen adversas.
Pero tal vez no haya ni pérdida ni ganancia.
Para nosotros no hay sino el intento.
Lo restante no es de nuestra incumbencia.

Tags: literatura

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20 Marzo 2009

Todo pasa y todo queda

Todo pasa y todo queda. Las costumbres cambian. ¿Hoy es machista Freud?, ¿misógino Nietzsche?, ¿y el poeta enterrado en Coulliure? Quizá hoy escribiera poemas desde una celda. Dijo que el hombre sólo es rico en hipocresía. Las abejas y las moscas, golosas y revoltosas, le romperían la monotonía. La monotonía de una tarde parda y fría de invierno. Monotonía de lluvia tras los cristales. Se llevaban 19 años: ella cumplió 13 años y él 32. Se llamaba Leonor, la sobrina de los dueños de la pensión, él Antonio. ¿Amaba Leonor a Antonio? Caminaron bajo un olmo viejo, hendido por el rayo, a orillas del Duero, en la tierra de Soria, árida y fría. Él sevillano, el más castellano de los sevillanos, escribió: caminante, se hace camino al andar. En una España de charanga y pandereta los estudiantes le dieron una cencerrada el día de la boda en la iglesia de la Mayor. Por la diferencia social más que por la de edad. Soñando caminos de la tarde, una tarde parda y fría de invierno. En 1909 se casaban las niñas con los adultos (hoy se casan señoras con ancianos). Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído. Ella enferma y él espera, también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. Ella muere y la despedida es corta, la ausencia larga. Nunca persiguió la gloria, ni dejar en la memoria los amoríos de ayer, si fueron alguna vez. Todo pasa y todo queda. Aparece Pilar Valderrama, él la menciona como Guiomar (nombre de la mujer de Jorge Manrique). Estaba casada, Guiomar. ¿Amor, amor platónico? Mírame en ti castigado: reo de haberte creado, ya no te puedo olvidar. Tu carne rosa y morena, súbitamente, Guiomar. La lejanía es de limón y violeta, verde el campo todavía. ¡Sólo tu figura, como una centella blanca, en mi noche oscura! Pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Ahora Carmen Posadas publica un libro infantil titulado: Mi primer libro sobre Machado, donde le da voz a Leonor, a la niña que amó el poeta.

 

 

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4 Marzo 2009

Descalza

http://www.diariodelaltoaragon.es/SuplementosNoticiasDetalle.aspx?Sup=1&Id=558606

 

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