Querencia

Se viste de metáfora la verdad
disfrazada de camaleón y sierpe
en palabra de benéficas dudas,
silábica diagonal sin cometas.
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24 Mayo 2012

Se viste de metáfora la verdad
disfrazada de camaleón y sierpe
en palabra de benéficas dudas,
silábica diagonal sin cometas.
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24 Mayo 2012
Un viaje sin equipaje, con la ropa de los domingos. Un viaje al pasado, un homenaje familiar, la reinvención de una relación, la demora de una despedida. Te veo triste es un paseo por los armarios que no se acaban de cerrar. Una búsqueda sin final, el abanico que llena el bolso aunque no enfríe el verano. Una historia de desajustes generacionales, una reconciliación póstuma. Te veo triste nos muestra todo lo que se puede hacer por un padre cuando ya no está, nos enseña los peligros de circular por la acera equivocada.
La protagonista de la novela es una traductora, la hija de un escritor, una mujer que mueve hacia atrás las saetas de un reloj que se quedó sin pila. La hija de un escritor que inventa argumentos ajenos y oculta los propios, un escritor enamorado de la clandestinidad, de los viajes y de lo efímero que es el placer.
Te veo triste es un paseo por las ciudades europeas, por un paisaje de ciudades donde la arquitectura tiene mucho de anatomía, donde los cuadros son un espejo, los aviones un hasta luego y las despedidas se parecen al cenicero de un estanco.
En Te veo triste, el amigo se parece al Pijoaparte de Marsé, la lectura del diario recuerda Los puentes de Madison, la presencia de la muerte evoca Los enamoramientos de Marías y el tono literario, En ausencia de Blanca de Muñoz Molina. Referentes literarios en una novela breve con suspense y trama de rompecabezas lineal, sin digresiones más allá de las citas, de los agradecimientos y complicidades con personajes del mundo zaragozano, con quienes acompañan al autor en la lucha contra el cierzo.
Novela de prosa demorada, cuidada, novela de poeta donde las imágenes se imponen, donde la tristeza, el pasado y la muerte son personajes de un álbum que se degusta con el placer de las buenas lecturas. Te veo triste nos invita a desenvolver con exquisito tacto esos envoltorios hermosos que acompañan a los pequeños regalos, a los más queridos, esos lazos y tarjetas manuscritas donde el afecto se impone al dinero, esos obsequios minimalistas por sagrados, los gestos más nimios por entrañables, los besos que podrían no repetirse. Sobre todo es un guiño a la vida, a la fragilidad del amor, una zancadilla al paso del tiempo, una invitación al reposo, a regalarnos momentos de descanso, a tomar un café en Dublín, en Varsovia o en Zaragoza, cerca de Joyce, de Milosz o escuchando a Labordeta.
19 Mayo 2012
El fuego es el elemento que domina la juventud. El fuego que remite al infierno, al caos, a la lucha, a la batalla por la vida, a la huida de la muerte. Esta se repite en este poemario juvenil y apasionado. Un conjunto de poemas donde la liberación interior, el desnudar del sujeto poético domina en la búsqueda de una voz personal, en el camino al exterior. Acompañado de epígrafes reveladores, de Catulo, Nietzsche, Baudelaire, Rimbau, Bukovski, compañías que invitan más al infierno que al cielo. Camino de destrucción, reivindicación de rebeldía, también de crecimiento, de madurez, de ansia de saber, conocer. Momentos de placer y desencanto, de aceptación de contrarios, de lecturas de filosofía oriental, de H. Hesse, de dualidades que nos persiguen.
En Habitaciones sin sueño visitamos las estancias de un sujeto inquieto e inconformista, de un joven poeta que transita por el camino angustioso de la libertad, de la creación, también de la duda. Con versos narrativos, más en forma de letanía que de oda, más volcánicos que pausados, hay un vómito contenido con formas austeras, versos en arte menor mayoritariamente, sin tiempo para las estrofas, con la contundencia del poema sin partes, con la potencia de una sonoridad bien llevada, lejos del hipérbaton y sin necesidad apenas de anáforas.
Habitaciones sin sueño nos invita a salas con puertas entreabiertas, con las persianas sin subir, a sujetarnos al alféizar de las ventanas de la noche. Viaje más nocturno que diurno, donde el sexo y el alcohol no desaparecen. Viaje de conocimiento y hallazgos sombríos, deslumbrantes en su desazón, viajes sin billete de vuelta. Nos avisa el autor que "en el jardín/el asesino se lamentaba/ por la muerte de las violetas" y más adelante se atreve a implorar: "dejadme un poco de luz/para ver como arde mi cuerpo". La sombra de Nietzsche es alargada y ahí donde el invierno se transmuta en infierno, donde "morir es cambiar", asistimos a un viaje iniciático donde los gritos son sábanas voladoras.
La casa poética de Habitaciones sin sueño se compone de cinco habitaciones: El dolor de Prometeo, El delirio de las violetas, El castillo, La barba de Judas, La piel del lobo; y de un apéndice: Café amargo. Títulos suficientemente ilustrativos de ese viaje donde el amor caliente se enfría como el café, amargo como la belleza que descubriera Rimbaud en el infierno, café exprés y sin edulcorantes el que nos ofrece Toni Romero Prieto en este poemario sincero y descarnado con la valentía de la inexperta juventud, donde los ángeles caídos son ángeles perdidos que buscan su segunda oportunidad, en una casa de paredes sin sueños.
16 Mayo 2012
Ya no hay colas en la policía. Los funcionarios charlan sin prisa mientras expiden carnés y pasaportes. Relajación en las colas de inmigración.
Ya no se unta en tinta el índice de la mano. La huella digital se vuelve electrónica, la foto se escanea.
Desaparece el Reino de España. Ahora nos llamamos España a secas, debajo de Unión Europea.
El carné dura 10 años. ¿España? ¿La Unión Europea? Lo desconocen los funcionarios que expiden los carnés. Lo desconocemos españoles y europeos.
El pasaporte permite atravesar fronteras. Es un puente donde no había río. Un puente sin agua. Un permiso para pasar. ¿Un oxímoron?
Desapareció el Reino de España antes de la crisis Real. Antes de la crisis.
La Unión Europea es la portada de un documento donde mariposas y arbolitos en relieve llenan páginas en blanco, o en sepia, en relieve. Páginas que se rellenan cuando viajas. Con euros u otras monedas, lejos del antiguo reino, fuera de la unión, de la Unión Europea.
Papeles digitalizados, imágenes con fecha de caducidad, reinos y uniones, papeles que amarillean.
14 Mayo 2012

El niño que yo fui se perdió en la playa
nadaba tanto que olvidó el flotador
en la noche con gafas de sombra
El niño que me acompañó se vestía de blanco
con nata y chocolate sabor a cereza
El niño veía volar los aviones
se ocultaba de ladridos ajenos
callaba ante las margaritas
dibujando rostros ajenos en carboncillo
El niño de piel morena jugaba al balón
con helicópteros y pies de acero
jugaba con flequillos de tierra
agachado en bicis de sol
El niño se asomaba al mundo
por miradores estrechos, pupilas hirientes
viajaba en palillos de madera hacia el vacío
sujeto a un pantalón corto que crecía
El niño se acurrucaba en el sofá
en telediarios de blanco y negro
en humeantes mesas camilla sin chimenea
El bañador del niño se ahogaba en dudas
las piernas disparaban rayos de fe
en un semáforo siempre en amarillo
El niño besaba vírgenes, fotos sin color
huía de frutas frescas, del manantial de dolor
en camisetas dentadas en tirante rigidez
El niño que mezclaba semillas con pesetas
quejidos con sonrisas
se hundió en la transparencia del espejo.
13 Mayo 2012
Cuesta reconciliarse con el pensador de Rodin
Cuesta dormir sin edredón
Cuesta manifestarse y abandonar las flores
Las orquídeas de domingo abrigadas de soledad
Cuesta ver la tele y apagar el ordenador
Cuesta pedalear cuando el viento alimenta la pasión
Cuesta ser sincero en un mundo marino, de peceras planas
Cuesta madrugar cuando la noche duerme
Cuesta ver las moscas en la calvicie del cristal
De caluroso luto en enfermizo rigor
Cuesta pensar a codazos sin caminar
Paseos durmientes de caperucitas blancas
De tanto frío a demasiado calor.
13 Mayo 2012
13 Mayo 2012
Cierran los cines Renoir de Zaragoza, cuando el Real Zaragoza agoniza en la clasificación.
Lo llaman el pozo, el infierno, pero solo es un partido, con balones y cámaras, un balón y muchas cámaras.
Domingo de fútbol y resaca, de televisión y radio. De emisoras que compiten en la red, con las nuevas redes, inalámbricas, hertzianas, digitales, ondas del pasado a ritmo de competición.
Versos centrípetos en busca de chinchetas, noticias volátiles sin asidero, desiertos del dolor.
Ráfagas al viento, disparos de madrugada, luces sensuales en verano envolvente, verde campo, verde verano, verde cielo, cielo espuma, burbuja de sol, lluvia transparente, olor a desodorante, a domingo, a niebla, gozo y miedo, a playa cerrada, pantalón corto y bufanda deshilachada, a pegamento y autobús, a fiesta y eclosión a bordillo y botellón, a cine.
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